Observatorio Educativo de Venezuela

Monitoreando el cumplimiento del Derecho a la Educación en Venezuela

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Derecho a la Educación en Cuarentena


Desde el 16 de marzo, cuando inició la suspensión de clases presenciales y su sustitución por el programa denominado “Cada Familia, una Escuela” (CFUE), han transcurrido 7 semanas. A lo largo de ese tiempo el ejecutivo, ha tomado diversas decisiones que se han hecho efectivas a través, o bajo la coordinación, del Ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE).

Como dato previo, cabe resaltar que hasta el 12 de marzo, la información difundida por el MPPE, a través de sus medios digitales y comunicaciones, estaba dirigida a informar a las comunidades educativas sobre los riesgos del COVID-19 y algunas medidas de prevención, como por ejemplo, las diversas formas de saludarse, sin hacer contacto, para evitar el contagio. Incluso, ese día, el 12 de marzo, en videoconferencia con las zonas educativas, Aristóbulo Isturiz anunció el inicio de una campaña de información preventiva por el COVID-19 en todas las escuelas del país a partir del viernes 13 de marzo.

De hecho, hasta ese momento, la agenda del ministerio era otra, se había programado una jornada de discusión política, que debía haber iniciado en las redes de supervisores el lunes 9 de marzo y que, en encuentros que incluirían uno en las escuelas, con la participación de todos los trabajadores y organizaciones gremiales, tenía previsto finalizar el viernes 20. El debate en ese evento era de corte político y sobre el documento titulado “Las sanciones son un Crimen”.

Sin embargo, esa jornada y así como la campaña informativa, y el resto de la planificación del sistema, se vieron interrumpidas con el anuncio hecho por Delcy Rodríguez, el 13 de marzo, a mediodía, en cadena nacional. El mismo incluía la suspensión de clases, en todo el territorio nacional, a partir del lunes 16 de marzo, como parte de las acciones a tomar en el marco del Decreto 4.160 (GOE 6.519 del 13/03 con el que declara el Estado de Excepción).

Cabe señalar que, a pesar del anuncio, ese viernes, en horas de la tarde, el despacho del MPPE, elaboró una instrucción, firmada por la Viceministra, en la que se instruía a los supervisores a estar informados sobre el COVID-19, para mantener una “comunicación veraz y objetiva para dar respuesta, minimizando la preocupación del colectivo institucional y comunitario”. En ese momento, la prioridad parecía seguir siendo brindar información unificada y coordinar con los representantes de UNICEF en las regiones. A continuación, el texto citado:

Orientación viceministerio

(Esa instrucción fue difundida posteriormente, generando cierta confusión, porque los términos en los que fue redactada, no incluían las pautas a desarrollar a partir de la suspensión de clases decretada el día de su elaboración).

Volviendo al anuncio de la suspensión de clases, cabe resaltar que en el mismo, se informó que el ministerio había presentado un “plan de trabajo” para el desarrollo de las clases a distancia, con tareas dirigidas. Esa información que fue reiterada en diversos momentos y medios, se recoge en la siguiente captura de pantalla tomada de la página de VTV:

Imagen 1 Clases dirigidas

En este punto, es importante señalar que, de acuerdo con la información suministrada, el MPPE, a pesar del anuncio hecho el día 12, manejaba como opción la suspensión de las clases presenciales y había preparado un “plan de trabajo” para continuar con el año escolar, por lo que cabe preguntar:

¿Qué contenía ese plan para la “atención de las clases a distancias y con tareas dirigidas” (VTV Dixit)? ¿Para cuánto tiempo estaba diseñado? ¿Con base a cuál información, sobre la situación de los estudiantes y sus familias, de los servicios y mecanismos de comunicación, sobre la disponibilidad e idoneidad de materiales y recursos pedagógicos, y sobre la situación y capacitación de los docentes y directivos para trabajar en una modalidad diferente a la presencial, entre otras, se elaboró dicho “plan”? ¿Dónde está disponible la documentación respectiva?

Adicionalmente, como la suspensión de las clases era parte de las medidas derivadas del Decreto 4.160, se suponía que ésta sería por el tiempo de duración del mismo, incluyendo sus prórrogas, lo que implicaba que, en la elaboración del “plan” presentado por el ministerio, se debían incluir diversos escenarios temporales, así como las medidas y estrategias para manejarlos.

¿Incluía dicho “plan”, los posibles escenarios y las opciones para atender el desarrollo del resto año escolar 2019-2020, sin regresar a las aulas? ¿Qué medidas específicas se proponían para minimizar el impacto en la calidad de la educación, incluyendo el tratamiento a la diversidad de situaciones en todo el territorio nacional, para evitar un aumento en la discriminación en la garantía de los derechos asociados, como efecto de la misma?

Una vez hecho el anuncio, durante el fin de semana del 14 y 15 de marzo, desde algunas zonas educativas, llegaron pautas a las escuelas, que incluían, la presencia de los docentes, el lunes 16 para planificar las actividades. (En el Estado Aragua, por ejemplo, se divulgó un audio en el que la Autoridad Única informaba que las actividades estaban suspendidas, pero que el personal tenía que ir a las escuelas a planificar, organizar la elaboración y distribución del PAE y además, convocaba a los padres para que fueran a buscar las pautas elaboradas por los docentes, incluyendo las tareas, y, por supuesto, el PAE). Estas pautas no fueron difundidas con unidad de criterio, en todo el territorio nacional.

En este punto, es importante resaltar, que a partir del anuncio, comenzaron a circular instrucciones y documentos, regionales y nacionales, de manera diversa en términos de medios, contenido, origen y momento de envío, lo que genera una pregunta sobre el diseño y la coordinación del programa:

¿Esta diversidad respondía a la necesidad de diseñar respuestas específicas, de acuerdo a las condiciones y necesidades regionales, o se derivaba de las diferencias en la capacidad de respuesta, tanto de las diversas instancias por nivel del MPPE, como de sus órganos desconcentrados (incluyendo zonas educativas, redes de supervisión y escuelas)?

Sin embargo, por un documento que fue elaborado el 15 de marzo y editado por última vez el 16, (a menos de 2 horas de darse inicio al programa de televisión, en el que se especificarían las características de la suspensión de actividades), que comenzó a circular a través de la red de supervisores en diversas entidades del país, las instrucciones mantenían la lógica previa a la suspensión de clases, señalando, por una parte, la obligación de los docentes de desarrollar actividades de información para la población estudiantil, que incluían “charlas y carteleras”; y por la otra, estableciendo la obligación a los directivos de “valorar” si algún estudiante presentaba los síntomas previstos, para “orientar” a la madre, padre y/o responsable a llevarlo al centro de salud más cercano y notificarlo al equipo de supervisión. (ver capturas de pantalla a continuación)

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Este documento de 35 páginas, organizadas en 3 secciones, tenía además, una contradicción, entre lo contenido en las dos primeras partes y lo especificado en la tercera. De hecho, en las dos primeras, lo único que se señalaba como prohibido eran las actividades, eventos, y concentraciones que generaran aglomeraciones y aglutinamiento de personas en todas las instituciones del sector educativo. Incluso, “orientaba” a realizar en las escuelas, un programa de lavado regular de manos, diario y supervisado, por lo menos 5 veces al día.

Sin embargo, en la parte, correspondiente al “Plan de Acción Pedagógica”, sin anunciar abiertamente que estaban suspendidas las clases presenciales, se establecía: que el directivo debía organizar las jornadas con su personal, que los docentes se declaraban “en actividad permanente dentro de sus instituciones educativas”, que se debían establecer grupos de permanencia en las escuelas en “el marco de la estrategia de escuelas abiertas”; y que se debía establecer un sistema de comunicación permanente, con la familia y los estudiantes, que incluía “encuentros semanales”, entre otras.

Como se puede ver, a pesar de que la última edición del documento, fue a muy poco tiempo de la primera emisión del programa de televisión, en las “orientaciones”, o pautas, no estaban recogidas algunas que, para ese momento, se anunciarían como parte de la instrumentación del Plan CFUE. Dado que se trató de un documento elaborado por el nivel central del MPPE, se presume que, en ese momento, no se había afinado y acordado o comunicado, con suficiente precisión, el diseño del Plan.

Ese documento terminaba con una serie de “orientaciones” de contenido y actividades, por nivel, para toda la primera semana, pero partiendo de dos premisas:

  • Para educación inicial y primaria, los docentes debían desarrollar la planificación “en concordancia con la caracterización de su grupo, tomando en cuenta las particularidades de cada estudiante, para generar el sistema de apoyo familiar” y, en todo caso, se les asignaba la responsabilidad de orientar a las familias en el desarrollo del cronograma de actividades diseñado.
  • Para educación media se informaba que las instrucciones serían enviadas semanalmente desde las zonas educativas y que, por estar a la altura del cierre del segundo momento, la “orientación” era que esa primera semana, se desarrollarían “actividades de reforzamiento”, de acuerdo a las necesidades de los estudiantes.

En este último punto dirigido a educación media, se aprecia también una diferencia fundamental, con los otros niveles, especialmente, con educación primaria, al que, por las mismas razones, también le hubiese resultado de utilidad, el desarrollo de “actividades de reforzamiento”, como pauta general.

Como se aprecia en el contenido del documento, el plan parte de la premisa de que los docentes tenían las condiciones para mantener comunicación oportuna y adecuada con las familias, de forma de poder orientarlos en su nueva función en el sistema educativo. Por lo que cabe preguntar:

¿Cuál era la información base que, sobre las condiciones de vida de los docentes y las familias, estaba manejando o asumiendo el MPPE cuando elaboró esas instrucciones? ¿Tenía el MPPE un inventario del estado de los servicios públicos, como electricidad y transporte, de las telecomunicaciones en todas sus variantes, así como de la existencia y capacidad de los equipos y recursos económicos para financiar los costos de conectividad, de las familias y de los docentes, que permitiera sustentar la aplicación del plan, tal como debía haber sido diseñado? ¿Conocía la capacidad específica de cada docente para desarrollar un proceso de educación a distancia, así como para diseñar actividades que permitieran a las familias asumir un nuevo rol, sin preparación previa? ¿Conocía la capacidad de cada una de las familias para acompañar el proceso de aprendizaje de los estudiantes, en el nuevo rol que le correspondería asumir, como para diseñar una estrategia con planes y materiales aplicables en cada caso?

Iniciada la suspensión de clases, el lunes 16 de marzo, a las 10 am, por el canal de televisión del Estado, comenzó la emisión del programa denominado Cada Familia Una Escuela (CFUE), con una intervención de Aristóbulo Istúriz, a modo de presentación. En ella se planteó:

  • que ese día comenzaba la suspensión temporal de las clases y que la misma, coincidía con el cierre del segundo lapso o momento, que se iniciaba ese 16 de marzo y terminaba el 24;
  • que para continuar con el proceso educativo se utilizarían “todas las estrategias posibles” y diversos medios, pero fundamentalmente, la televisión;
  • que el programa tenía 3 componentes: información para la prevención de la enfermedad, acciones pedagógicas para avanzar en la formación a distancia y, el mejor uso que se pueda hacer de las comunicaciones y las redes sociales;
  • que era un programa de “orientación y apoyo a la familia en el proceso de formación”;
  • que contendría las líneas, los contenidos y la organización de los mismos en el tiempo (los capítulos del programa, determinan los contenidos a desarrollar, de lunes a viernes, en cada nivel de educación básica);
  • que lo tratado en el programa sería reforzado con el uso de las TICs;
  • que el portafolio sería utilizado como “metodología de evaluación”;
  • y finalmente, que la difusión se haría a través de VTV y otros canales “hermanos”, por varias emisoras de radio y por las “redes sociales”.

Con esa descripción, se planteó dos nuevos grupos de interrogantes sobre el diseño del programa y su adecuación al proceso educativo para cada docente y su grupo de estudiantes. El primero de ellos es: ¿Tenía el programa un diseño que efectivamente apoyara a la familia en su nuevo rol en el proceso de formación de los estudiantes? ¿Qué pasaría con las familias en las que, más allá de las técnicas pedagógicas requeridas, ninguno de sus miembros contara con los conocimientos previos como para acompañar los aprendizajes? ¿Qué podían hacer las familias que no contaban con los recursos pedagógicos, equipos y servicios públicos, que les permitieran realizar su nuevo rol?

Y el segundo: ¿Con un programa con contenidos y sugerencias de actividades generales, sería factible hacer un cierre efectivo y eficaz del momento pedagógico y garantizar los aprendizajes de cada curso, o esa estrategia sumaba un riesgo adicional, al proceso de aprendizaje de los estudiantes?

En efecto, como el programa iniciaba simultáneamente con la culminación de un momento pedagógico, en el que, como es lógico, en cada sección se deberían cerrar los procesos de aprendizaje en curso, era importante considerar, los efectos potenciales de las rupturas de continuidad y los cambios en las modalidades de los procesos.

De hecho, la decisión de suspender las clases presenciales, tenía asociados varios eventos que generaban impactos en el proceso educativo. El primero de ellos, fue el decreto de cuarentena, con todas las implicaciones que tenía asociadas, incluyendo los efectos emocionales en todos los miembros de las familias, por los cambios en las rutinas y en su dinámica de vida; el segundo, la ruptura de la continuidad en el proceso educativo que se dio con el paso, sin transición, preparación y acoplamiento, de la modalidad presencial, a la combinación planteada en el CFUE, que se puede considerar una ruptura de forma; y el tercero, el que se deriva de los cambios en la secuencia y progresión de contenidos, de los que se estaban trabajando en cada aula, a los planteados de forma genérica e incompleta, en el programa de televisión, lo que puede constituir una ruptura de fondo.

Ante ello, la pregunta que debe responder el MPPE es: ¿cuánto se afectó el proceso de formación y aprendizaje, para cada estudiante, y especialmente y en función de ello, cómo se plantea hacer la recuperación y restauración efectiva, de los aprendizajes perdidos? En este caso, la pregunta cobra especial importancia, porque el resultado siempre será producto, de la contingencia imprevista por el COVID-19 y la política pública diseñada e instrumentada por el Estado, para abordar dicha contingencia.

Como se sabe, el programa, durante su primera fase, hasta el 10 de abril, tenía una duración de entre 40 y 50 minutos, sin comerciales y era emitido 2 veces al día, a las 10 am y a las 2 pm. Durante ese tiempo, había una introducción hecha por el Viceministro de Comunidades Educativas, que duraba entre 8 y 10 minutos, y posteriormente, un grupo de docentes de inicial, primaria y media, presentaban en pocos minutos el “desarrollo” del tema para cada nivel. Esas presentaciones eran acompañadas por un segmento, en el que un docente de educación especial, mencionaba algunas ideas para “adecuar” los contenidos a los estudiantes con necesidades especiales. En algunas ediciones, uno o varios docentes de FUNDABIT presentaba ideas adicionales a ser desarrolladas con las aplicaciones instaladas en las computadoras Canaima. Y, en todas las ediciones, durante todo el programa, un intérprete compartía, en lenguaje de señas, todo lo que se decía en él.

Desde la primera edición, los programas televisivos, fueron publicados en el canal de Youtube de VTV, en una lista reproducción exclusiva. Posteriormente, se incluyeron en la plataforma Mixcloud, a pesar de que en ese caso, sólo se puede escuchar el audio del programa. El MPPE también facilitó un enlace a la biblioteca multimedia de FUNDABIT, desde su página y a partir del 27 de marzo, se activó una cuenta en Instagram, en la que se compartían algunas de las actividades que se mencionaban diariamente en el programa de televisión.

En este punto, es importante resaltar que Mixcloud es una plataforma dedicada a la difusión de música, programas de radio y audios, por tanto, carece de sentido que se ofrezca, como material para un programa de educación a distancia, la reproducción de los audios de programas emitidos por televisión. El MPPE debería saber que se trata de dos formatos con lógicas, necesidades y capacidades de comunicación diferentes, por lo que, si se quiere utilizar esa plataforma, cada programa de los emitidos por televisión, debe ser rediseñado y grabado, específicamente para ella.

El sábado 11 de abril, en cadena nacional, Delcy Rodríguez anuncia la extensión del estado de alarma y en consecuencia la cuarentena por 30 días más, ésta extensión se hizo oficial mediante el Decreto 4.186 publicado el 12 de abril en la GOE 6.528.

El 13 de abril, se produjo un cambio en el formato del programa CFUE. Se pasó de la producción de uno a dos programas diarios, dirigidos a niveles diferentes. El programa emitido en la mañana, estaba dirigido a educación inicial y primaria, y el de la tarde, a media diversificada o general y técnica. En ambas ediciones se mantuvo la sección para la adecuación de las pautas pedagógicas, para los estudiantes con necesidades especiales y una sobre el uso de las TICs.

El día de inicio de la segunda fase, en el medio “Correo del Orinoco” se afirmó que el programa contaba con la difusión en los siguientes medios “ViveTV, Telearagua, Corazón Llanero, Radio Nacional de Venezuela, TVES, Alba Ciudad y TVFanb, esta última transmitirá a las 4 pm el espacio para niños y niñas de Educación Inicial y Primaria, y a las 5 pm el bloque para los niveles de Educación Media y Media Técnica.”

En las ediciones del primer día de la segunda fase de CFUE, el 13 de abril, la introducción también estuvo a cargo de Aristóbulo Istúriz, quien dijo que la instrumentación de la primera fase había sido exitosa y que habían logrado terminar el segundo lapso antes de semana santa, por lo que ese día arrancaban con el tercer lapso.

Antes de seguir, es importante mencionar que, con fecha 23 de abril, la Zona Educativa del Zulia, elaboró un instructivo en el que se señalaban los días 28 y 29 de ese mes, como los días de entrega del portafolios con el que se iniciaba el cierre del segundo momento pedagógico. Esto debía suceder, 15 días después de que el MPPE había declarado el “cierre exitoso” del segundo momento. (Ver el instructivo en las imágenes siguientes)

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De acuerdo a esa información, cabe hacer un nuevo grupo de preguntas al MPPE: ¿cuál fue el proceso de evaluación, incluyendo los instrumentos y criterios utilizados, que el MPPE empleó para evaluar el cierre del segundo momento pedagógico, y que le permitió  afirmar que había sido exitoso? ¿en cuántas escuelas y secciones, en todo el país, se logró el cierre efectivo del segundo momento pedagógico en el tiempo indicado en el calendario? ¿en cuántas el cierre se programó, como en el Zulia, para realizarse en días posteriores? ¿cuántos días del tercer momento pedagógico se utilizaron, en cada escuela y sección, para terminar el cierre del segundo momento? ¿cómo se va a recuperar ese tiempo, en cada caso? ¿no es esta una razón más para plantear una modificación del calendario escolar?

Sobre el tercer momento pedagógico, Aristóbulo Istúriz, en su introducción en los programas del día 13 de abril, dijo que el mismo terminaría a finales de junio, y para ello, contaría con la nueva estructura del programa de televisión, la de las dos emisiones diarias. Agregó que, para poder profundizar, además de duplicar el tiempo del programa, el MPPE había hecho una selección de los contenidos de “mayor importancia” para la “promoción” de los estudiantes. Finalmente, anunció la incorporación del componente de atención psicosocial, como parte de CFUE.

Sobre las modificaciones anunciadas ese día, es importante resaltar que, duplicar el tiempo de emisión, no necesariamente, se puede considerar suficiente, si es el medio primordial para el desarrollo del acompañamiento a las familias para todos los niveles de educación básica. Pero también es importante hacer unas preguntas al MPPE:

¿Cuál fue el criterio para la selección de los contenidos de “mayor importancia” y qué sucederá con el resto de los contenidos que se excluirán para poder terminar el año escolar con la nueva modalidad, y en el tiempo estipulado? ¿Se trata de contenidos prescindibles o se plantea su recuperación posterior? Si se plantea su recuperación, ¿se hará extendiendo la duración del año escolar siguiente?

A partir del inicio de esta segunda etapa de CFUE, se instrumentaron también algunos cambios en los medios de comunicación asociados: se activaron progresivamente las cuentas de Twiter y Facebook del programa, se creó un canal en Youtube para el uso exclusivo de la programación de CFUE, se mantuvo el vínculo con la biblioteca de FUNDABIT y se abrió una página web independiente, desde el dominio de FUNDABIT, aunque vinculada a la del MPPE a través de un enlace. En esta página comenzó la publicación de un material que mencionaba el tema del día, con su especificidad por nivel, con las actividades sugeridas, añadiendo, en algunos casos los aprendizajes esperados. Los contenidos de las redes sociales, así como los de las secciones de la nueva página, han ido experimentando algunas variaciones, en el tiempo.

Dada la coincidencia del anuncio de la extensión de la cuarentena, con la presentación de la segunda fase de CFUE, Aristóbulo Istúriz, también anunció que se iba a realizar una consulta para determinar si se culminaba el año escolar con la nueva modalidad introducida con dicho Plan. En su anuncio, dijo que la propuesta que tenía el MPPE, era la culminación del año escolar a distancia, y que con la consulta, estaban midiendo el apoyo de las familias a esa alternativa. Sin embargo, la consulta se realizó solamente a través de la plataforma “Patria”, sin consultar a todas las organizaciones del sector, incluyendo las organizaciones gremiales que manifestaron su desacuerdo con la forma como se realizó la “consulta”.

En este punto, es fundamental que el país conozca con detalle, los datos reales de la consulta, incluyendo las familias que efectivamente pudieron participar en la misma, con su distribución geográfica y por nivel socioeconómico, ya que para responderla, se requería conexión a internet.

Pero también es importante saber, cuáles son los escenarios y alternativas que se están manejando en el MPPE, si, en el transcurso entre este momento y el final del año escolar, se dan las condiciones y se decide retomar directa o progresivamente la normalidad en las actividades, por lo que las familias no podrían continuar cumpliendo con el rol asignado en el marco del CFUE, y tendrían un problema adicional que resolver.

Como datos complementarios a este recuento, es importante reseñar que:

– El programa de televisión, desde sus inicios, fue publicado en una lista de reproducción del canal de “programas completos” de VTV. Sin embargo, la carga de esos programas, en ese canal, se detuvo el 21 de abril.

– También desde la primera edición, el programa ha presentado problemas diversos en su diseño y producción, entre los que cabe señalar, como los más graves, los que incluyeron errores de contenido por parte de los docentes. El acceso a esos programas fue cerrado en el canal de VTV. En las siguientes imágenes se puede ver: en primer lugar, la portada de la lista de reproducción asociada a ese canal (en la que se aprecia que sólo se cargaron 34 videos); en segundo lugar, la captura de pantalla con los programas de los días 14 y 15 de abril, cerrados al acceso del público; y en tercer lugar, la captura de pantalla, que incluye la última parte de la lista, en la que se pueden apreciar dos eventos de interés, el primero es que el programa del día 16 de abril, que inicialmente duraba un poco más de 43 minutos (tal como se aprecia en la segunda imagen), fue vuelto a cargar, pero suprimiendo una parte del mismo (específicamente, una que presentaba errores), y el segundo, es que, los dos últimos programas, que se estima fueron transmitidos el 22 de abril, también fueron cerrados al acceso del público en general.

– La creación del canal de Youtube, específicamente diseñado para CFUE suponía que los programas que no habían sido cargados en el canal de VTV, comenzarían a aparecer en ese nuevo medio. Sin embargo, tal como se aprecia en las siguientes capturas de pantalla de la parrilla de videos disponibles, a partir del 22 de abril, en lugar de cargar los videos correspondientes a los programas de cada día, se publica una imagen con la fecha, con música de fondo, y en los comentarios se especifica el contenido del programa. Lo que lleva a preguntar: ¿si no se utiliza este canal, tampoco, como repositorio de videos, cuál es la utilidad de tenerlo y qué clase de recurso para educación a distancia es? ¿qué hacen las familias que, por alguna razón no pudieron ver el correspondiente programa en la emisión diaria, o que quieren o necesitan repasar algún aspecto, y que, a pesar de tener acceso a internet, no tienen donde verlo, solo lo escuchan en Mixcloud?

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Las imagenes presentadas arriba contienen dos capturas de pantalla de la parrilla disponible hasta el 1 de mayo, en las que se puede apreciar que, a partir del 22 de abril no hay más programas disponibles y las instrucciones sobre los programas de los últimos días, incluyendo 30 de abril y 1 de mayo, fueron cargados con anticipación; dos capturas de la descripción que aparece en la publicación correspondiente al 23 de abril; y una captura con un dato interesante,  la información del canal, señala que la ubicación del mismo es en “Chile”. Por cierto, entre los videos de los programas que sí fueron cargados, se encuentran algunos de los cerrados al público en el canal de VTV, y el que fue recortado, se puede ver completo.

– A pesar de que, en cadena nacional, se hizo el anuncio de que el canal ViveTV, pasaría a la administración del MPPE para su uso como canal educativo, hasta el jueves 30 de abril, la página del canal no contenía información específica al respecto (ver capturas de pantalla) y la cuenta de twitter asociada no había cambiado, en términos del contenido de las publicaciones, al asociado al uso educativo que debería tener el canal, más allá de publicaciones esporádicas y genéricas sobre ese anuncio. Adicionalmente, el canal de Youtube de ViveTV, tal como se observa en las capturas de pantalla, hasta esta semana se mantenía sin modificaciones asociadas al cambio decretado.

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– En cuanto al repositorio de audios cargados en la cuenta MixCloud abierta para el programa, es importante señalar que, hasta el 30 de abril, había 41 programas disponibles, solamente en audio, todos identificados por la fecha de emisión. También se cargaron dos archivos como “historias” pero se desconoce la vinculación de los mismos con el programa.

– En cuanto a las redes sociales del programa, cabe resaltar que, hasta el momento, se encontraron cuentas en Facebook, Instagram y Twitter. La primera en estar activa, tal como se señaló anteriormente, fue la cuenta en Instagram en la que, desde el 27 de marzo comenzaron a cargar, diariamente, publicaciones de varias imágenes. Al 30 de abril, tenían 84 publicaciones, en su mayoría con información sobre las actividades sugeridas diariamente en el programa de televisión. En esta red, hay que mencionar que se produjo un cambio de formato e interacción. En efecto, del 27 de marzo al 13 de abril, la mayoría de las publicaciones eran imágenes con texto, imitando letra  escrita a mano que parecían hechas exclusivamente para esa red. También se producía cierta interacción con los usuarios que escribían en los comentarios, interacción que llegó a concretarse con la carga de varios videos, con fragmentos del programa de televisión, que, de acuerdo a la interacción, los usuarios requerían. A partir de ese momento, el formato y la dinámica, pasó a ser unificada con la del resto de los medios. (Ver capturas).

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– En la cuenta de Twitter, el primer tuit fue publicado el 14 de abril a las 11:50 pm (ver capturas). Desde ese momento al 27 de abril, se registraron 67 tuits, en su mayoría, también con información sobre las actividades sugeridas en el programa de televisión.

– La primera publicación de la página de Facebook se realizó el 10 de abril a las 9 y media de la noche, después de cargar las imágenes de perfil y de portada de la misma. Esta publicación contenía las actividades a realizar asignadas ese día, en el respectivo programa. Desde ese momento hasta el 27 de abril, se habían hecho 33 publicaciones, de las que el 64% correspondían a pautas pedagógicas complementarias a los programas de televisión de cada día, el 21% a cambios en el logo o en la imagen de portada, y el 15% a información complementaria como los horarios de emisión del programa en televisión, la incorporación de Vive TV al grupo de televisoras y una propaganda del PSUV sobre el programa Cada Familia Una Escuela. Cabe mencionar que la misma propaganda fue difundida en Instagram y en Twitter, pero en la única red social que no apareció firmada e identificada con el partido político, fue en Twitter, sin embargo, en ese caso, la publicación fue un retuit de la cuenta de Nicolás Maduro.

Las siguientes capturas incluyen: la imagen con el primer tuit, la portada de la cuenta en Facebook, y las imágenes del final de la propaganda, en las 3 redes. En este caso, se resalta la firma de la propaganda, porque es evidencia del uso de los medios oficiales del sistema educativo, con fines político-partidistas, contraviniendo las normas y la legislación vigente.

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De acuerdo a lo apreciado en las redes sociales, hasta el momento, y con algunas excepciones, la mayor parte del tiempo han funcionado más como carteleras en las que CFUE publica algunos materiales complementarios a los programas de televisión, que como medios de interacción para la educación a distancia. Específicamente, como ejemplo ilustrativo, en Facebook, a lo largo los días reseñados hasta el momento, hubo 22 comentarios entre todas las publicaciones, de los cuáles, solo 5 tenían interacción o respuesta . Es importante señalar que 14 de esos comentarios se hicieron el 24 de abril, en una de las publicaciones que anunciaba el uso del canal ViveTV como canal educativo, de ellos, más de la mitad señalaban lo inapropiado de esa selección, porque en las zonas de residencia de quienes los publicaron, no llegaba la señal de dicho canal.

En este punto, cabe preguntar: ¿la selección de ViveTV como canal, para asignarle el uso educativo, fue la más acertada, tomando en consideración que no tiene señal en partes del territorio nacional? ¿Qué pasará con los lugares a donde no llega la señal? y por otra parte, ¿cuál es el sentido de tener una serie de cuentas activas en las redes sociales, si el uso que se les da, es solo de cartelera? ¿Tiene el MPPE personal capacitado para manejar las redes sociales de CFUE, como redes para apoyar un programa de Educación a Distancia?

– Desde casi el inicio del programa, en la página del MPPE había un enlace activo con la Biblioteca Digital de FUNDABIT. Esa sección de ese portal, se presenta como un espacio “interactivo” (ver la descripción en la imagen con la portada de la “colección del maestro”) aunque no se encontraron los mecanismos para el desarrollo de la interacción. Se organiza en 5 secciones: Tutoriales, Colección Bicentenario, Colección del Maestro, Micros Radiofónicos y Micros Audiovisuales. Se suponía que, al ser un recurso de apoyo al CFUE, este repositorio de materiales, se fuera nutriendo, progresivamente, con material adicional y adecuado a las necesidades de las familias, los docentes y los estudiantes, para la instrumentación del programa, sin embargo, desde el inicio del mismo, hasta la fecha, el repositorio sigue siendo el mismo.

– Estas secciones contienen lo siguiente: 6 Tutoriales (3 guías descargables y 3 videos), 53 archivos de la Colección Bicentenario (una guía para Educación Inicial, 24 libros -4 por grado- para educación primaria, 28 libros de educación media -7 para primer año, 6 para segundo año, y 5 de tercero a quinto año-), con una sección para la revista Tricolor (en este caso, es importante resaltar que la sección, hasta hace unos días tenía un mecanismo para descargar o leer los 6 últimos ejemplares de la revista y, a partir de hoy, tiene una portada que ofrece ver el último número de la revista, de forma interactiva, sin embargo, hasta el momento, los mecanismos que incluye, se limitan a facilitar la lectura del texto digital en línea. Ver imágenes), 116 documentos en la Colección del Maestro (esta colección tiene elementos que revelan fallas en la curaduría, tanto por algunos detalles de tipeo, como en la selección de algunos ejemplares que parecieran estar dirigidos más a la formación política de los docentes), 4 Micros Radiofónicos y 8 Micros Audiovisuales.

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– Es importante mencionar que la biblioteca digital de FUNDABIT, está dirigida fundamentalmente a estudiantes y docentes, y, a pesar de haberse incorporado al CFUE desde sus inicios, no incluye ningún material dirigido a las familias, para comprender y apoyar el nuevo rol que les ha correspondido asumir desde el 16 de marzo. Por otra parte, cabe mencionar que esta página ha experimentado caídas de la conexión en varias oportunidades (ver imagen), por lo que, es imprescindible que el MPPE revise y garantice su estabilidad, si se mantiene incorporada como un recurso de CFUE.

– Finalmente, con la creación de la página para el programa CFUE, el banner que se usaba para bajar la publicación del MPPE inicial, sobre el COVID-19, pasó a estar enlazada con esta nueva IP. Para ingresar tanto a esta página, como a la biblioteca digital de FUNDABIT, se debe ubicar el mecanismo en la web del MPPE, tal como se ve en esta imagen.botones en la Web MPPE

La página web arrancó con la mayoría de las secciones creadas, aunque varias que permanecían inactivas, se han ido activando, de forma progresiva, se presume que en el momento en el que se han comenzado a cargar los documentos y archivos relacionados.

La presentación y análisis de ésta como medio integrante de un programa de Educación a Distancia, se presentará en una publicación específicamente dedicada a ello. Sin embargo, se pueden adelantar algunos datos:

– Lo primero que hay que señalar es que tanto el menú de pestañas en la parte superior, como el de enlaces por imágenes en la parte inferior de la página, han cambiado en diversas oportunidades. Hoy, por ejemplo, (actualizando unos detalles de la publicación, encontramos una nueva imagen en la parte inferior de la página que lleva a una nueva sección, denominada “herramientas TIC” que incluiremos en nuestro análisis posterior)

– Como se aprecia en el encabezado, la página está diseñada con 8 secciones: las secciones denominadas Archivos y las identificadas con cada nivel, contienen material para apoyar el trabajo en cada una de las jornadas. En las secciones por nivel están disponibles las actividades por día y en la de archivo, las asignaciones semanales. (Ver capturas de pantalla)

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– Por otra parte, la pestaña identificada como Adultos, tiene dos secciones con los planes para las misiones, una para la Misión Róbinson y una para la Misión Ribas.

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– En la pestaña “Fundamentos” están disponibles las dos Gacetas Oficiales con los decretos correspondientes al Estado de Alarma, que sustentan la suspensión de las actividades presenciales. En esa pestaña, además se encuentran una serie de documentos con instrucciones del MPPE organizadas en 4 secciones: una con los planes generales, una por cada nivel y una con material del Estado Cojedes que se muestra como ejemplo de “guías pedagógicas”. Es importante hacer notar que, en la evolución de esta sección, así como recientemente fueron publicadas las “orientaciones” para educación primaria que no se encontraban disponibles en el transcurso de la semana, en la sección “planes” fue eliminado un documento referido al proceso de evaluación del segundo momento pedagógico, se presume que pudo resultar redundante mantenerlo en línea, con la publicación de su adecuación, como se ve en la captura previa de esa sección. (Ver capturas de pantalla)

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– En la sección denominada “Programa de TV” se encuentra un listado con los horarios de emisión del programa en cada canal, sin embargo, no tiene los enlaces para visitar las páginas de los canales y, poder conocer la programación completa, cosa que sería de mucha utilidad, en el caso de ViveTV,  si ya estuviera transformado efectivamente, en un canal educativo. Por otra parte, en la sección inferior de esa página se encuentran un par de enlaces que deberían llevar a los canales de CFUE en Youtube y en Mixcloud del MPPE, y que están referidos como espacios para encontrar los “programas completos”. Sin embargo, los enlaces conducen directamente a un programa, el 23 de marzo, en cada red, pero en el caso del enlace de Youtube, lo hace al que está cargado en el canal de “programas completos de VTV”. Una cosa más que llama la atención en esa página, es que para identificar el enlace de Mixcloud, usan el logo de otra plataforma similar, “Soundcloud”.

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Como se aprecia, hasta el momento, son muchas las preguntas que existen sobre la pertinencia y la calidad, así como el proceso de instrumentación, de la alternativa asumida por el MPPE, para responder a su obligación como garante del derecho a la educación, sin ningún tipo de discriminación en Venezuela, en el marco de la contingencia, producida por el COVID-19.

¿Recibirán algún tipo de respuesta, antes de que se dé por concluido el año escolar 2019-2020? ¿Mantendrá el MPPE su empeño en anteponer el cumplimiento de un cronograma, a la calidad de la formación de los estudiantes? ¿Qué pasará con las consecuencias de todas las irregularidades experimentadas hasta el momento, en la formación de nuestros Niños, Niñas y Adolescentes? ¿Cómo afectará al país, en su dinámica de vida en el corto plazo y en su potencial de progreso en el mediano y largo plazo, si no se garantiza la calidad en la educación, por un manejo inadecuado de la contingencia?

A pocos días del inicio del año escolar 2019-2020 (Parte 1)


A 20 días para el inicio del año escolar 2019-2020, el país debe preguntarse si se están haciendo los esfuerzos para garantizar condiciones óptimas en el funcionamiento del sistema educativo, y evitar que se repitan los problemas que, de acuerdo a las apreciaciones de todas las organizaciones que han emitido su opinión sobre lo sucedido, hacen que el pasado año escolar 2018-2019, sea considerado el peor año en la historia reciente de la educación venezolana.

En efecto, durante ese el año escolar pasado, se presentó un cúmulo de situaciones y problemas que incluyeron:

El notable incremento de los días de clase perdidos, por las fallas en los servicios públicos, pero especialmente por los apagones, que tuvieron su episodio más generalizado y extendido, durante el mes de marzo de 2019.

La agudización de la precaria situación del sistema educativo, en términos de infraestructura, servicios, equipamiento, recursos pedagógicos y materiales.

Y la baja calidad y estabilidad del proceso educativo, derivada, de la combinación de las interrupciones recurrentes de las actividades, con las fallas en el diseño e instrumentación de la política curricular en educación básica, la incorporación de personas al desarrollo de actividades de enseñanza, sin la formación y el acompañamiento adecuado, y la precaria situación social y psicológica de estudiantes y docentes, como consecuencia de la crisis humanitaria compleja, por la que atraviesa Venezuela. A ello debe sumarse, el empeño del ejecutivo de continuar haciendo uso político-partidista del sistema escolar, violando lo establecido en la Constitución.

Ante una situación como la experimentada, el sistema educativo requeriría el diseño, financiamiento e instrumentación, de:

– un plan especial para atender la Crisis Humanitaria en el sector; (1)

– una política a largo plazo que permitiera su reconstrucción y adecuación para que el Estado pueda garantizar el derecho a una educación de calidad para todos, de forma progresiva, y a partir del próximo año escolar 2019-2020;

– y finalmente, un plan de restauración de los aprendizaje negados por el sistema, a los jóvenes a los que se les han otorgado certificaciones de aprendizajes, a pesar de no tener la formación que dicen certificar.

Hasta ahora, no se han presentado, ni esbozado esos planes por parte del ministerio, lo que no garantizará un mejor desempeño del sistema educativo, a partir de septiembre.

Para comprender la complejidad y gravedad de la situación, a continuación, tocaremos algunos aspectos en específico. Comenzaremos, en esta publicación, con los aspectos relativos a la pérdida del tiempo de aprendizaje y posteriormente, tocaremos los relativos a la precaria situación del sistema educativo y a la baja calidad y estabilidad del proceso, en otra publicación.

Pérdida del tiempo de aprendizaje

En años escolares pasados, desde el Observatorio, hemos hecho un seguimiento del cumplimiento del calendario escolar y contabilizado los días de clases perdidos.

Este año, la diversidad de causas, y de situaciones a las que han estado sometidas las escuelas a lo largo y ancho del territorio, hacen imposible tener una contabilidad precisa de la cantidad de días de clase que tuvo, efectivamente, el año escolar 2018-2019. De hecho, dada la complejidad de la situación y las variaciones regionales y locales, la contabilidad debería haberse registrado, y atendido, escuela por escuela.

No obstante, en un informe presentado ante la opinión pública por la UDSE (2), se señaló  como dato crítico, que los planteles de los Estados Monagas y Zulia, -incluidos en la muestra de escuelas de la que recabaron información-, apenas superaron el 50% de los 200 días hábiles de actividades escolares que establece el artículo 49 de la LOE. De igual manera, señalan como crítico el hecho de que entidades como Distrito Capital y el Estado Sucre, los días de clase, en los planteles de la muestra respectiva, hayan superado apenas el 70 % de los establecidos.

Por otra parte, la organización CADEF (3), en su recorrido por un grupo de escuelas del Estado Cojedes, registró que se habían perdido 60 días de clases, es decir, al menos el 30% de los días establecidos de actividades escolares, solamente como consecuencia de la crisis eléctrica.

Por su parte, la organización FUNDAREDES (4), que realizó un levantamiento de información en una muestra de 3.044 escuelas ubicadas en todo el territorio nacional, reportó que solamente el 15 % de las escuelas incluidas en su muestra, es decir, 458 escuelas, dijeron haber cumplido con el calendario escolar establecido (el calendario escolar establecido, incluye los ajustes realizados por el ministerio, después de los apagones nacionales y sus consecuentes, recortes del horario escolar).

En el caso del Municipio Sucre, de los Estados Carabobo y Miranda, de acuerdo a información suministrada por las organizaciones FENASOPADRES y Padres Organizados, las escuelas cumplieron con el calendario con las modificaciones derivadas de los ajustes y los apagones, pero con protestas de los docentes por los bajos salarios y en el caso específico del Estado Carabobo, con el otorgamiento de certificaciones de bachillerato, sin que los estudiantes alcanzaran los aprendizajes correspondientes.

Sin embargo, más allá de los datos puntuales, locales o regionales arrojados por estudios en muestras de escuelas, queremos resaltar que no se puede hablar del tiempo de aprendizaje solamente considerando los días de clase perdidos.

En efecto, en términos de la dinámica de aprendizaje en las escuelas, muchos más factores, hasta ahora no contabilizados, afectaron el uso del tiempo es las escuelas, por lo que el tiempo efectivo de aprendizaje fue mucho menor y, en este caso, tampoco puede hacerse un cálculo generalizable a todas las escuelas del territorio nacional.

Como dijimos al inicio, las causas por las que se perdió el tiempo en el sistema educativo, fueron diversas y dependían de la situación de cada una de las escuelas del país. La diversidad de factores, incluyó:

1. Días de clase perdidos en las escuelas que se encontraban en las zonas afectadas por las inundaciones. Recordemos que, como publicamos en su momento (5) durante el período vacacional del año pasado, (aunque en algunas zonas comenzó antes) más de 25 municipios, en más de 7 estados del país sufrieron inundaciones, lo que afectó a miles de familias y a escuelas que tuvieron su infraestructura inundada o que fueron utilizadas como centros de acopio y refugios, por lo que no pudieron iniciar las clases cuando estaba pautado.

2. Días de clase perdidos, en su totalidad, por los apagones nacionales.

3. Días de clase perdidos, total o parcialmente, por apagones regionales y locales.

4. Días de clase perdidos, total o parcialmente, por la aplicación del cronograma de racionamiento del servicio eléctrico, que, dependiendo de la región, la localidad y la dirección específica de ubicación de escuela, tuvieron comportamiento y efectos diferentes. En muchos casos y en incontables oportunidades, las suspensiones del servicio eléctrico, correspondientes al cronograma de racionamiento, no se correspondían con la programación establecida y anunciada por la empresa prestadora del servicio, lo que dificultó, tanto a las escuelas, como a las familias, tomar previsiones para minimizar el tiempo perdido.

5. Días de clase perdidos parcialmente, por falta de agua. En muchas oportunidades, la falta de agua en las escuelas, tiene como consecuencia la disminución de las condiciones de higiene, por lo que, en esos casos, se producen suspensiones parciales, o recortes, de la jornada escolar.

6. Días de clase perdidos parcialmente, por ausencia de alimentación en tiempo escolar. En la mayoría de las escuelas, incluyendo las de media jornada, cuando no se suministra la alimentación en horario escolar, por fallas en el PAE (SAE, según una de las últimas denominaciones, o PAEZ en el Zulia), y debido a que, muchos estudiantes no llevan alimentación desde sus casas, la jornada se acorta. Es importante recordar que, por una parte, el proceso de aprendizaje de una persona que no se alimenta, está comprometido, y además, que, por fallas en la alimentación comenzó a presentarse, el desmayo de los estudiantes, como un episodio en las escuelas, en varias regiones del país, lo que incrementa los riesgos de salud de los estudiantes.

7. Días de clase perdidos, total o parcialmente, por falta de maestros, puntuales y definitivas. En este caso, la contabilidad del tiempo perdido, debe registrarse por aula, ya que, en una escuela puede presentarse la ausencia de uno o más docentes, pero no se suspenden las actividades en las aulas, o secciones, en las que el docente asiste.

Sobre este factor, es importante recordar que, como también es de conocimiento público, la migración de docentes a otras actividades económicas y la migración del país, comenzaron a incrementarse notablemente, en los dos últimos años, por lo que se agravó el problema del tiempo perdido por falta de docentes en las escuelas.

Sin embargo, esas no son las únicas causas y formas que toma esta situación. También se producen inasistencias, puntuales y recurrentes, derivadas del deterioro en las condiciones de trabajo de los docentes. Estas se relacionan con problemas de salud y con inexistencia de transporte en las escuelas públicas, asociada a la incapacidad de los profesionales de la docencia para cubrir los costos del transporte público, con el salario que el Estado les paga, entre otras. La falta de transporte puede tener como agravante, la inexistencia de unidades y rutas de transporte público, que les permitan trasladarse a sus escuelas, por lo que, en esos casos, los docentes deben caminar, lo que disminuye sus condiciones físicas para poder desempeñarse en su trabajo.

En este punto hay un aspecto más, derivado de las inasistencias puntuales o recurrentes, y es la falta de formación de las personas que, en algunos casos, y por falta de tiempo para que la escuela logre una solución mejor, se encargan de la atención a los estudiantes, en las aulas que se quedan sin docentes.

8. Tiempo de clase perdido debido a las inasistencias recurrentes de los estudiantes. Como también está registrado, las condiciones de vida de los estudiantes (fallas en los servicios de luz y agua en sus casas, dificultades de las familias para asumir los costos de la canasta básica familiar, lo que afecta, entre otras, la alimentación), más la inexistencia de un sistema de transporte escolar para casi la totalidad de las escuelas oficiales, han dificultado la asistencia diaria de los estudiantes, produciéndose un fenómeno que se puede denominar “inasistencia recurrente” que se caracteriza por la inasistencia varias veces a la semana de los estudiantes a la escuela. Esta situación hace que, diariamente, el grupo de estudiantes presentes en el aula, sea diferente y que no llegue al 100% (Hay escuelas en las que las inasistencias recurrentes de los estudiantes, hacen que, a lo largo de la semana, la matrícula de un aula, oscile entre 40 y 70% de asistencia).

La inasistencia recurrente de los estudiantes, afecta, como se ha dicho en otras oportunidades, la planificación de las actividades de aprendizaje, disminuyendo, a la larga, el tiempo efectivamente aprovechado y, en consecuencia, limitando los aprendizajes desarrollados a lo largo del año escolar.

A las pérdidas de tiempo, por suspensión parcial o total de un día de clases, o por ineficacia en el uso del tiempo, derivada de factores como las inasistencias recurrentes, o las faltas de docentes, se debe agregar que existen factores físicos, emocionales y psicológicos que afectan el desempeño de los docentes y el rendimiento de los estudiantes.

Estos factores tienen que ver con las consecuencias de la baja calidad de vida de las familias, las reiteradas alteraciones de la dinámica cotidiana por fallas en los servicios y por la inseguridad (incrementos en los hurtos, robos, microtráfico de drogas, en las inmediaciones y dentro de los planteles, así como la presencia de grupos irregulares que modifican la dinámica de vida de las comunidades -sobre la presencia de grupos irregulares y sus impactos en las escuelas, se sugiere ver el trabajo presentado por FUNDAREDES en su web y también la reseña de ese trabajo hecha en el informe de la UDSE), y el impacto emocional y psicológico que produce la ruptura de familias por la migración, más las consecuencias de los factores anteriores.

En este punto, también es importante, tomar en consideración dos elementos adicionales: el primero de ellos, es que en algunas regiones, dadas las características climáticas, las condiciones para desarrollar actividades educativas, sin servicio eléctrico, disminuyen la capacidad de atención y de participación de los estudiantes en las actividades escolares, por lo que algunas escuelas optaban por el recorte de la jornada de clases. Y el segundo, es que en aquellas escuelas en las que la decisión era continuar la jornada, el estado físico y emocional de los estudiantes, podían afectar el logro de los aprendizajes, es decir, mantener la jornada, en condiciones inadecuadas, no es garantía de éxito en el proceso educativo.

Como se puede deducir de este largo y complejo enunciado de factores que afectan la calidad y eficacia del uso del tiempo en las escuelas, la pérdida de tiempo efectivo, pero especialmente, sus consecuencias en el aprendizaje de los estudiantes, debe ser evaluada escuela por escuela, sección por sección y estudiante por estudiante.

Se esperaría, que dicha evaluación se hubiese realizado al final del año escolar pasado, pero el ministerio de educación, que es el ente encargado de hacerla, no la realizó. Sin embargo, los efectos en los aprendizajes no pueden ignorarse. De hecho, hay un dato en el informe presentado por la UDSE que indica que hay Estados como Monagas, en los docentes de las escuelas que formaron parte de la muestra de ese estudio, solamente lograron desarrollar el 40% de los proyectos pedagógicos que tenían planificados, mientras que en Distrito Capital y el Estado Lara, el porcentaje de logro no alcanzó el 70%, que fue el alcanzado por los docentes de las escuelas del Estado Amazonas, incluidas en la muestra.

Este dato ratifica que resulta imperativo que se haga una evaluación de los aprendizajes de los estudiantes, de todas las escuelas y secciones del sistema educativo, debe ser censal e incluir a todos los estudiantes. Se debe realizar al inicio del nuevo año escolar.

Debe estar dirigida a conocer lo que aprendió y lo que no aprendió cada niño, niña y adolescente en el sistema educativo, en relación al último grado o año que cursó, y con esos resultados, hacer un plan de restauración de los aprendizajes perdidos, que sea complementario al desarrollo del año escolar.

Eso significa que el próximo año escolar no puede tener ni la misma duración, ni la misma dinámica que se acostumbra en el sistema educativo, sino que debe ser un año escolar que debe tener más tiempo y una dinámica con mayor dedicación que permita, a lo largo del año escolar 2019-2020, restaurar los aprendizajes perdidos y, a la vez, desarrollar los aprendizajes correspondientes al nuevo año escolar, con una planificación que debe considerar las peculiaridades de cada estudiante, sección y escuela, debido a la diversidad y complejidad de las situaciones de partida.

Esta evaluación, debe realizarse durante los primeros días del calendario escolar, para poder estimar cuánto tiempo adicional se requiere, así como, hacer el ajuste en la planificación y la dinámica del año escolar, para que al finalizar el año escolar 2019-2020, los certificados de aprendizaje que se entreguen correspondan a los aprendizajes correspondientes y efectivamente desarrollados, en lugar de la certificación automática, que no corresponde a los aprendizajes alcanzados que se ha entregado en los últimos años.

(Como dijimos arriba, en una siguiente publicación, tocaremos los aspectos relativos a la precaria situación del sistema educativo y a la baja calidad y estabilidad del proceso).


Notas:

(1) En publicaciones pasadas, hemos comentado algunas ideas sobre medidas necesarias que permitirían atender la crisis humanitaria en el sector. Las puedes encontrar en estos enlaces: Restauración del Derecho a la Educación en #Venezuela (Reinserción)Restauración (propiamente dicha) del Derecho a la Educación en #Venezuela y Reinvención del #DerechoALaEducación en Venezuela.

(2) La UDSE (Unidad Democrática del Sector Educativo) presentó, ante la opinión pública, un informe el pasado 30 de julio con información sobre 6 problemas que incidieron en la garantía del derecho a la educación en Venezuela. Al final de esta reseña hecha por del medio “Punto de Corte”, pueden encontrar un enlace que les permite bajar la presentación del informe. Nota de Punto de Corte.

(3) CADEF (Centro de Acción y Defensa por los Derechos Humanos) elaboró un reporte sobre la situación del derecho a la educación en el Estado Cojedes. En este enlace pueden visitar la página de la organización y en éste, específicamente, pueden bajar el reporte.

(4) FUNDAREDES (Fudación Redes) realizó una encuesta al personal docente de una muestra de escuelas, de educación primaria y media, en todo el territorio nacional. De acuerdo a la información suministrada por la fundación, los resultados serán presentados públicamente, en los próximos días y la muestra estuvo conformada por 3.044 escuelas distribuidas regionalmente, tal como se aprecia en el siguiente mapa.

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En este enlace pueden encontrar la web de FUNDAREDES y ver sus informes.

(5) Previo al inicio del año escolar 2018-2019, publicamos una reseña sobre las condiciones del sistema educativo que incluyó datos sobre las zonas del país afectadas por las inundaciones. La publicación la puedes ver aquí.

El Zulia a Oscuras (y sin agua, alimentación, gas, transporte)


Dada la diversidad de condiciones y de situaciones en las que se están desarrollando las actividades en las escuelas de Venezuela, y la ausencia de información detallada, completa y real que debería ser suministrada por el Ministerio de Educación, se hace muy difícil tener un balance completo de la realización del derecho a la educación en el país, sin embargo, hemos tenido información directa de algunas escuelas.

En este caso, haremos referencia a un pequeño grupo de escuelas ubicado en el Estado Zulia, de las que nos llegó información parcial, pero valiosa. La mayoría está presentada en manera anecdótica, debido a la forma en que la recibimos.

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Estado Zulia (captura de Google Maps)

Así se ve la situación en algunas escuelas del Zulia

En estos días, conocimos la solicitud de auxilio que hizo a su grupo de apoyo, una directora de una escuela del Zulia.

Se trata de una de esas escuelas que a la que asisten diariamente, la mayoría de sus estudiantes y que sus espacios están copados. Es una escuela que atiende a niños en las zonas populares.

Esa directora, emplea parte de su tiempo, haciendo cola en una bomba de gasolina, para surtir a los carros de sus docentes, porque sin gasolina no pueden llegar a trabajar a la escuela.

Otra directora también informaba que había pasado la noche haciendo cola en una bomba y que cuando llegó la gandola con la gasolina en la mañana, los que atendían, dejaron pasar primero a sus conocidos, por lo que, se extendió más su tiempo en la cola, tomando parte de su horario laboral.

Una tercera directora comentaba que el domingo, estaba haciendo cola desde las 3:00 am y que, como no tenía dólares o pesos, no le correspondía ser atendida aún. Sin embargo, a los que revendían la gasolina o contaban con divisas de otros países, les habían despachado, mientras el resto hacía cola. Su ilusión era que si lograba poner gasolina, podía ir a trabajar el lunes.

Sin gasolina y sin efectivo, porque el que depende del transporte público debe pagar entre 1.000 y 1.500 Bs por pasaje, resulta inviable trabajar en educación.

De acuerdo a ese costo, un trabajador del sector educativo, que trabaja 20 días al mes, requiere entre 40.000 y 60.000 Bs, solamente para pagar el costo del pasaje de ida y vuelta al plantel, si depende del transporte público.

La directora también comentaba que, en lo que va de año, les han llegado en pocas oportunidades, pero han llegado, insumos para preparar la alimentación, pero ahora no tienen gas para cocinarlos y tampoco tienen agua en la escuela.

Más del 50 % de las otras escuelas, comentaron no tener servicio de alimentación, o tenerlo sin insumos, lo que, en la práctica es equivalente a no tenerlo, porque no pueden proveer de alimentación a los estudiantes.

De las escuelas que comentaron tener el servicio de alimentación activo, aproximadamente la mitad afirmó recibir insumos insuficientes y de las que precisaron los insumos recibidos, ninguna reportó tener proteínas de origen animal.

De hecho, entre todas, los rubros que mencionaron recibir, incluían arroz, aceite, azúcar, harina, caraotas y lentejas. En uno de los casos, la escuela reportó que en la nota de entrega, se especificaba que la provisión incluía pasta, pero que no había llegado.

En cuanto al servicio de electricidad que sabemos está bastante afectado en el Zulia, la directora comentaba que ella llega todos los días a la escuela, a las 6:50 am y a las 8, es decir, una hora y 10 minutos más tarde, se quedan sin electricidad.

Pero la falta de electricidad, como se conoce por las noticias de ese estado, no es exclusiva de esa escuela. De las escuelas de las que recibimos información en ese momento, la mayoría reportó no tener electricidad o tenerla en horario restringido.

Muchas de ellas reportaron que tampoco tenían agua y todas dijeron que el transporte era muy reducido y costoso.

A pesar de las condiciones inadecuadas y de los costos de transporte, en la mayoría de las escuelas de las que recibimos información, la asistencia de los estudiantes superaba al 60 % y la de directivos, docentes, administrativos y obreros, el 80 %.

Ante esa realidad cotidiana, cualquier escuela esperaría que los funcionarios del MPPE pasaran con frecuencia para ver cómo han podido sortear tantos obstáculos y proponer alternativas, ayuda y apoyo para que las escuelas puedan cumplir con su trabajo, ya que, corresponde al Estado, a través del MPPE, garantizar el derecho a la educación, sin embargo, lo que comenta la directora es que las visitas que, efectivamente, hacen con frecuencia los supervisores del ministerio, “son para presionarlos” y “acusarlos” de que ellos, como escuela, “hacen lo que quieren”.

Entendemos de esta información que, es también evidente que, la función supervisora, en el sistema educativo, puede apreciarse desdibujada.

La situación del Zulia, de acuerdo a la información recibida, es similar o peor en el resto de las escuelas. En algunas escuelas nacionales, la inasistencia tanto de docentes como de estudiantes es muy alta, por lo que los procesos tienen mayor irregularidad e interrupciones.

La situación reportada, requiere atención inmediata para poder comenzar a restaurar el derecho a la educación en ese estado.

Nueva suspensión de clases, hace más evidente es la necesidad de reprogramar el año escolar 2018-2019


Hace minutos, un vocero del ejecutivo nacional, anunció que se mantenían suspendidas las clases en todos los niveles del sistema educativo. Ese anuncio fue seguido del recorte de la jornada laboral hasta las 2 pm y durante la declaración, no se especificó en ningún momento, por cuanto tiempo sería la nueva suspensión de actividades, lo que deja al sistema educativo en total incertidumbre e incapacidad ni de planificar, ni de buscar e instrumentar alternativas para minimizar los impactos de alargar la suspensión de clases.

La declaración tampoco incluyó una necesaria explicación de las causas para tomar una medida de ese tenor, ya que, más allá del discurso sobre el que se justifica la caída del servicio eléctrico, no se especifica por qué se debe extender la suspensión de clases por más tiempo. De hecho, estuvimos tratando de conseguir más información y lo único que encontramos fue este texto en un comunicado oficial (*):

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Y posteriormente, nos hicieron llegar, la comunicación oficial del ministerio, en la que se precisa que se deberán suspender las clases, mañana 1 de abril, pero no se establece que el reinicio de clases se debe programar para el martes 2, por lo que, como ha venido sucediendo hasta ahora, se pudiera volver a extender mañana, haciendo los anuncios por un día a la vez.

Haciendo un breve recuento, para poner este anuncio en contexto, como ya todos saben, a los 6 días de clases que se habían perdido por el apagón del 7 de marzo, más los dos días perdidos por el asueto pre-carnaval, se sumaron, esta semana que está terminando, 4 días más de suspensión por un nuevo apagón. Los días adicionales de clases perdidos, fueron del 26 al 29 de marzo.

De acuerdo a ello, durante este año escolar, se han perdido 5 días por las elecciones, 2 días de asueto no programado y 10 días entre apagones y las suspensiones relacionadas con ellos. Eso suma un total de 17 días de clases perdidos. (Recordemos que el artículo 49 de la LOE establece que son 200 días de actividades escolares que ya, antes de estas pérdidas, no se cumplían)

Es importante recordar que los 5 días de clase por las elecciones se perdieron en el primer lapso y que el resto de los días perdidos, menos 1, se perdieron en el mes de marzo, dejando, como ya muchos han reseñado, a ese mes con sólo 8 días de actividades escolares.

Si nos enfocamos en el tiempo perdido desde el reinicio de clases el 7 de enero, tenemos que en estas 12 semanas, hay un total de 84 días, de los que 57 eran días de actividades escolares, de acuerdo al calendario oficial. (84 días en total, menos los 24 feriados (en este caso solamente los fines de semana) y los 3 de asueto tradicional (el día del maestro y lunes y martes de carnaval)).

De esos 57 días, 2 se perdieron por el decreto de asueto pre-carnaval y otros 10 por los apagones y las suspensiones de actividades relacionadas con ellos, sumando 12 días perdidos de clases, lo que deja solo 45 días de actividades. Es decir, que desde el 7 de enero, hasta la fecha, se ha perdido el 21% del tiempo disponible según el calendario.

Es de hacer notar que, la pérdida de tiempo, como ya mencionamos antes, ha sido más grave durante el mes de marzo, en el que, de los 19 días hábiles que debieron emplearse en el desarrollo de actividades escolares, en sólo 8, es decir, el 42% hubo clases.

Antes del anuncio que acaba de hacer el ejecutivo, íbamos a incluir en esta nota, una referencia a las instrucciones que habían llegado a algunas escuelas para el reinicio de clases mañana, haciendo énfasis en que, contrario a lo que debería suceder, no incluían pautas específicas para tratar ni la situación emocional de los estudiantes, ni la restauración de la rutina de trabajo, ni mucho menos, la recuperación del tiempo y los aprendizajes perdidos por las interrupciones y las condiciones en las que se dieron.

Pero dado este anuncio, queremos ratificar que, además de ser imprescindible que el ministerio de educación elabore pautas y gire instrucciones al respecto, debe programar una evaluación de la situación de las escuelas y del aprendizaje de los estudiantes, para que, con base a ello, se pueda diseñar y reprogramar el año escolar, haciendo todos los esfuerzos por garantizar no sólo que hayan actividades en las escuelas, sino que se garantice que todos los estudiantes logren los aprendizajes correspondientes, de manera exitosa y sin traumas adicionales a los que ya han sufrido por la situación nacional.

Queremos llamar también la atención de todos, sobre el hecho de que a pesar de poder cuantificar la pérdida de clases generalizada, no se puede ignorar la situación de muchos sectores del país, en los que, en algunos casos, por las inundaciones que retrasaron el inicio del año escolar, y en otros por falta de agua, por suspensiones del servicio eléctrico y por falta de docentes, se han perdido más días y horas de clase.

En esos casos, como se dijo en publicaciones anteriores, se tiene que garantizar que se pueda recuperar el tiempo perdido con las peculiaridades de cada caso, porque el derecho a la educación debe garantizarse sin ningún tipo de discriminación y no permitir que las zonas más afectadas cuenten con más tiempo y los recursos adecuados para recuperar el tiempo perdido y lograr los aprendizajes con igual calidad, que la mayoría, termina resultando en una discriminación por localización y condiciones de los servicios, lo cual, es totalmente inaceptable.

(*) Comunicado oficial del ejecutivo, publicado como imágenes en twitter.

Continua la suspensión de clases en #Venezuela


Este lunes 25 de marzo, aproximadamente a la 1:30 de la tarde, hubo una falla en el sistema eléctrico que dejó sin luz a una parte del país. A las 9:50 de la noche, cuando el servicio se había recuperado en varias zonas, se produjo un nuevo apagón afectando casi a la totalidad de los Estados.

Ese segundo apagón se mantuvo, por más un poco más de 13 horas en algunos sectores, pero por más de 24 horas en otras zonas, por lo que fueron suspendidas las actividades laborales y las clases del martes 26 de marzo. Posteriormente, el miércoles 27, a las 5 am, se volvió a generalizar el apagón en todo el país, por lo que se mantuvo la suspensión de actividades laborales y de clases.

Anoche, a las 8:30 pm, se anunció, a través de un mensaje de twitter, la extensión de la suspensión para este jueves 28 de marzo.

tuit JR 2703 suspension

El MPPE difundió ese mensaje, pero pasadas las 10 de la noche.

tuit del MPPE del 2703

En momentos como éstos, en los que situaciones externas al sistema educativo, afectan el desarrollo de las actividades, lo esperable es que el MPPE, a través de la red de supervisores y de sus medios de comunicación, que incluyen su web y sus redes, informe a las comunidades educativas sobre lo sucedido, pero especialmente, sobre cómo abordar sus consecuencias para lo que constituye su mandato, que es garantizar educación de calidad para todos, sin discriminación de ningún tipo.

Sin embargo, ni en la web del ministerio, ni en su cuenta de twitter, pudimos conseguir orientaciones que permitan a las escuelas, reprogramar sus actividades y atender a las consecuencias de los reiterados apagones en el aprendizaje de los estudiantes.

En su lugar, en la web del ministerio, las notas de prensa más recientes son del pasado 23 de marzo. A continuación se muestra el titular y la imagen que acompaña una de las dos notas de prensa. Ambas tienen un contenido similar y están referidas a una manifestación realizada en esa fecha en Caracas, pero en la que es presentada con este titular y esta foto, se recogen las declaraciones de varios funcionarios y maestros, en las que el mensaje es salir a la calle a defender “la revolución” y en ninguna parte, se menciona lo que se debe hacer en las escuelas para recuperar el tiempo perdido por el apagón del 7 de marzo.

Aristóbulo

Y en la cuenta de twitter, además del mensaje fijo con la suspensión de actividades que referimos al inicio, encontramos una publicación con la versión oficial de lo sucedido:

versión de lo sucedido

Adicionalmente, además de las publicaciones repetidas de otros días, un par de noticias sobre el programa de alimentación escolar; algunas sugerencias elaboradas por otro ente, para hacer un mejor uso del servicio eléctrico; y la publicación de información de otras instancias del ejecutivo, que incluyen una sobre la efeméride de hoy, y muchas sobre lo sucedido, con una versión particular y un lenguaje abiertamente de guerra que se aleja mucho de lo que debería ser la misión de un ente como el MPPE.

También encontramos una publicación con información político partidista que no debería ser divulgada desde la cuenta oficial del MPPE, en respeto a lo establecido en el artículo 102 de la Constitución y en sus disposiciones fundamentales.

boletin del partido

Lo que no encontramos, fue información con instrucciones giradas por el MPPE para que las escuelas y sus comunidades educativas puedan identificar, abordar y manejar las consecuencias de los apagones cuando se reinicien las clases, así como tampoco, las tan esperadas, por todos, pautas para la reprogramación del calendario escolar que, ahora, tiene que incluir la recuperación de 3 días más de clases, perdidos.

Y es que, en efecto, tomando solamente los días en los que la suspensión ha sido nacional, de acuerdo a las causas reconocidas por todos, hasta hoy llevamos 16 días de clases perdidos.

 

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¿Hay condiciones para el inicio del año escolar 2018-2019, el próximo 17 de septiembre, en Venezuela?


Como todo el país sabe, el año escolar 2017-2018, fue un año plagado de problemas y dificultades para el sistema educativo, comenzando por los efectos que tuvieron la hiperinflación, el desabastecimiento, la ausencia de efectivo y las fallas en el transporte público, en la dinámica de vida de las familias y su consecuencia en la asistencia irregular de docentes y estudiantes a las escuelas; pasando por las también reiteradas fallas en los servicios de alimentación, agua y luz que ocasionaron múltiples interrupciones y recortes en el horario de clases; y terminando con las consecuencias de la migración, física y económica, de docentes y estudiantes, más el impacto psicológico por los efectos de la crisis nacional en todos los miembros de las comunidades educativas.

En efecto, en Venezuela, en el último año, la educación ha experimentado una combinación compleja de problemas y impactos que alteraron la organización y el funcionamiento de las escuelas, teniendo como última consecuencia, restricciones en las garantías de varios derechos humanos, comenzando por el ejercicio del derecho a la educación, con la consecuente disminución en los logros y aprendizajes, durante el año escolar pasado.

A continuación, sin pretender hacer una descripción completa y exhaustiva de lo que vivió el sistema educativo durante el año escolar 2017-2018, debido a que es una tarea difícil para la dimensión de un espacio como éste y más con las limitaciones que impone la falta de acceso a la información detallada, por parte del ente rector; y con el propósito de ilustrar lo complejo y multifactorial de la situación vivida, se presentarán los principales y más recurrentes elementos que caracterizaron la dinámica del funcionamiento del sistema educativo, específicamente en el subsistema de educación básica, en Venezuela.

Emergencia humanitaria compleja en el sistema educativo

El sector educativo experimentó problemas derivados, por una parte, de los efectos de la situación nacional y por la otra, de fallas estructurales propias del sistema.

Efectos de la crisis nacional en la educación

Entre los elementos de la crisis nacional que afectaron la organización y el funcionamiento del sistema educativo, tenemos:

1. Interrupciones recurrentes en los servicios de agua potable, luz y comunicaciones –incluyendo conexión a internet-, que tuvieron como consecuencia suspensión de clases o recorte en el horario escolar, disminución de las condiciones sanitarias de las escuelas, y restricciones en el desarrollo de las actividades pedagógicas y administrativas –incluyendo el registro de datos, por parte de las escuelas, en el sistema de información del MPPE. También tuvieron consecuencias en la calidad de vida de las familias, afectando su asistencia a las escuelas y su desempeño educativo.

Estas interrupciones, especialmente en los servicios de agua potable y luz, se han agudizado y extendido, en los últimos meses y se han convertido en problemas graves en varios estados del país.

2. Deficiencia o inexistencia de los servicios de seguridad y vigilancia en las zonas en las que se ubican las escuelas, incrementando con ello la inseguridad y, en consecuencia, la realización de hurtos y robos, en las inmediaciones y dentro de las escuelas, así como la presencia de agentes de microtráfico de drogas y grupos delincuenciales.

Al respecto, cabe mencionar que, hasta el momento, la respuesta más estructurada que se ha instrumentado desde el Estado, es un “Plan Piloto de Monitoreo para la Seguridad Escolar”, diseñado por FEDE y comenzado a instrumentar a finales de agosto, pero en una muy pequeña muestra de planteles, en total y de acuerdo a la información oficial, son 18 planteles distribuidos en varios estados del país (Aragua, Carabobo, Lara, Mérida, Miranda, Sucre, Táchira y Trujillo) y en el Distrito Capital.

3. Restricciones en el servicio de transporte público por disminución en el número de unidades activas y por reducción de las rutas y su alcance territorial. En este caso, se han instrumentado dos tipos de respuesta: habilitación de vehículos no aptos para el transporte seguro, como las denominadas coloquialmente “perreras”, y la incorporación de unidades por parte de algunos entes regionales.

4. Aumento exponencial de los costos y disminución de la capacidad adquisitiva de las familias para cubrir los costos de alimentación diaria y la canasta familiar, así como los costos de transporte para trasladarse a las escuelas.

5. Ausencia de efectivo y restricción en otras formas de pago, con la consecuente reducción de la capacidad, por parte de estudiantes, docentes y demás trabajadores, de asumir el pago del servicio del transporte público, así como la adquisición de algunos productos de la canasta familiar, aun teniendo los recursos económicos para ello.

6. Desabastecimiento de insumos clave en la canasta familiar y de medicamentos.

7. Reducción en la capacidad de atención y en las condiciones e insumos de los servicios de salud pública.

8. Rupturas o fragmentación de las familias de estudiantes y docentes, como consecuencia de actos de violencia y de migración de sus miembros.

Fallas estructurales propias del sistema

Entre los elementos derivados de fallas estructurales propias del sistema educativo, podemos citar:

1. Eliminación progresiva de la condición de gratuidad de la educación en las escuelas de dependencia oficial. Como ya se ha explicado en otras publicaciones, la gratuidad en la educación básica, además de ser una condición obligatoria del sistema, se evalúa a partir de los elementos de la canasta educativa que son 5: costos de inscripción y matrícula, alimentación en tiempo escolar, transporte, uniformes y útiles escolares.
Cuando las familias tienen que asumir de forma total o parcial, los elementos que constituyen dicha canasta, no se puede considerar que la educación sea efectivamente gratuita.

En nuestro caso, como también se señaló con anterioridad, hay costos adicionales a los considerados en la canasta educativa que, por deficiencias en el funcionamiento del sistema, han recaído en las familias -incluyendo a los estudiantes-, y también en los docentes, agravando el problema de gratuidad de la educación.

Entre estos costos cabe destacar, la inversión en horas de trabajo y de recursos económicos, -en adquisición y donación de insumos de limpieza- en las jornadas de mantenimiento menor convocadas por el MPPE y que son denominadas, entre otras, como “Una Gota de Amor para tu Escuela”; el financiamiento del alquiler de unidades de transporte acondicionadas para el traslado de los insumos del Sistema de Alimentación Escolar (SAE) a las escuelas; los trabajos de reparación de equipos de cocina y refrigeración, también utilizados en el SAE, así como de equipos y mobiliario de diverso tipo de las escuelas; y la adquisición de papelería e insumos y materiales de oficina.

2. En cuanto a los costos de transporte que deben cubrir los miembros de las comunidades educativas, es importante señalar que el sistema educativo oficial, en su mayoría, no cuenta con transporte escolar, lo cual dificulta el acceso a la educación. En algunas regiones del país, ese problema se ve agravado porque la ubicación de las escuelas, no cumple con los estándares de distancia mínima, que faciliten el acceso de los estudiantes, sin hacer uso de un sistema de transporte.

3. Además de tener que cubrir, con horas de trabajo no remuneradas y con recursos para los elementos señalados en el primer punto, los docentes no cuentan con condiciones de trabajo e ingresos adecuados a la labor que cumplen, ni que les permitan cubrir los costos de la canasta familiar, lo que también contribuyó al incremento de las inasistencias recurrentes.

4. Déficit en la cantidad y calidad del equipo docente de las escuelas. Este es un problema que, como también hemos comentado en otras publicaciones, se ha venido desarrollando en Venezuela, desde hace años, con la lamentable consecuencia de que muchos estudiantes han recibido certificación de estudios y calificaciones, sin haber cursado determinadas asignaturas en bachillerato.

Con la situación migratoria, espacial y laboral, que se dio en el gremio docente, el año escolar pasado, el déficit se ha incrementado y sus consecuencias se agudizaron, debido a que, la insuficiente cantidad de docentes para todas las secciones por año y por grado que se ofrecen en las escuelas, se ha intentado resolver parcialmente, con personal que cumple funciones docentes, pero no está calificado para ello; en algunos casos se trata de miembros de la comunidad supliendo las faltas recurrentes o definitivas de los docentes; y en otros se trata de la incorporación de beneficiarios del programa “chamba juvenil” que no cuentan con las competencias ni los conocimientos adecuados, por la corta y precaria formación que recibieron antes de entrar en ejercicio.

En este punto, es importante señalar, que un agravante de la situación específicamente relacionado con las inasistencias recurrentes de los docentes, derivadas de los elementos de la crisis nacional, es la imposibilidad de tomar previsiones que permitan a los suplentes ocasionales, mantener la continuidad en los procesos de aprendizaje, lo que tiene efectos directos en la calidad de la educación y en el alcance de los aprendizajes que se logran en las escuelas.

5. Adicionalmente, por un precario programa de construcción, ampliación, mantenimiento y rehabilitación de la infraestructura escolar, la oferta educativa es insuficiente y en muchos casos, no cuenta con las condiciones adecuadas para el desarrollo de las actividades académicas y administrativas, por daños en la infraestructura, en los equipos de uso ambiental (aires y ventiladores), o en el mobiliario de las aulas y laboratorios, lo cual entorpece el buen funcionamiento de las escuelas.

6. Otro programa con múltiples problemas en su diseño e instrumentación, que son agravados por los problemas de abastecimiento que se mencionaron en la sección anterior, es el del Sistema de Alimentación Escolar (SAE) que no garantiza alimentación permanente, ni con la calidad nutricional adecuada, en las escuelas, a lo largo del año escolar.

7. Reiterados problemas derivados de un manejo deficiente de la política curricular impulsada desde el ente rector. Nos referimos en este caso a:

  • Producción de textos y recursos pedagógicos que no cumplen con la disposición contenida en el artículo 102 de la Constitución, de promover una formación crítica que respete todas las corrientes del pensamiento.
  • Promoción de una lógica y lenguaje de guerra, contraviniendo la construcción de una cultura de convivencia y paz, tal como se establece también en la Constitución.
  • Desorganización e improvisación en el desarrollo de modificaciones curriculares, especialmente en educación media, que tuvieron como consecuencia la imposibilidad de aplicación y la confusión en muchos liceos, restringiendo las oportunidades de tener una educación de calidad para los estudiantes.

8. Finalmente, es necesario mencionar la restricción recurrente de derechos concomitantes al derecho a la educación, a los miembros de las comunidades educativas. Nos referimos a los derechos a la manifestación y a la libre asociación de los diversos gremios del sector, que ha sido acompañada por la promoción de organizaciones afines al gobierno, como las organizaciones gremiales reconocidas oficialmente, en el sistema.

En esa misma lógica, se requiere mencionar la utilización de tiempo de funcionarios del sistema, así como de los medios de comunicación oficiales del Estado, para promover la participación de los miembros de las comunidades educativas, en actos de proselitismo político y para difundir mensajes con contenido político partidista específico.

Consecuencias para los estudiantes

En términos generales, los factores, externos y estructurales del sistema, mencionados en las secciones anteriores, tienen como consecuencias en, y para, los estudiantes, entre otras:

1. Disminución de la capacidad de atención, concentración y aprendizaje por deficiencias en la alimentación, por problemas de salud y por los efectos de sufrir angustia psicosocial y los traumas psicológicos asociados a los impactos de las situaciones familiares y de seguridad.

Los efectos físicos y psicológicos de la situación nacional afectan a los niños, niñas y jóvenes, más allá de sus consecuencias en el proceso de aprendizaje en las escuelas. En muchos casos la angustia se produce, directa o indirectamente, por la incertidumbre en la provisión de alimentos en el hogar, o porque se ven obligados a buscar empleo, a recurrir a la mendicidad o a hurgar en la basura, para conseguir alimentos y recursos.

En cuanto a los efectos físicos, es importante señalar que en diversas escuelas se registraron desmayos de estudiantes durante la realización de los actos cívicos al inicio de la jornada escolar, por deficiencias en la nutrición.

2. Inasistencias recurrentes, que agregan como factor adicional a la perturbación de la dinámica en las escuelas, la ruptura en la continuidad del proceso de aprendizaje y que tiene como consecuencia: la disminución del tiempo efectivo dedicado a las actividades escolares y la carencia de actividades estructuradas, restringiendo o disminuyendo la calidad de los procesos pedagógicos, y en consecuencia el alcance y la completitud de los aprendizajes.

3. Disminución de las condiciones y recursos de las escuelas por fallas en los servicios, por hurtos y robos, por ausencia del personal docente calificado, lo que también restringe las oportunidades de contar con procesos pedagógicos de calidad por las deficiencias en las condiciones mencionadas.

4. Falta de recursos de los estudiantes para desarrollar actividades pedagógicas o tareas, fuera de las escuelas o en sus casas.

5. Disminución del tiempo escolar y de los aprendizajes relevantes por la incorporación de contenidos de baja calidad o no pertinentes, así como de incertidumbre y confusión por improvisación en las pautas curriculares y sus modificaciones y por suspensión innecesaria de actividades para la realización de elecciones y para la asistencia de miembros de las comunidades educativas a actividades político partidistas.

6. La combinación de estos efectos, tiene como última consecuencia la limitación del desarrollo pleno y de las oportunidades de desarrollo a futuro de los niños, niñas y jóvenes que es uno de los propósitos asociados a la realización del derecho a la educación.

¿Y los problemas derivados de las inundaciones?

Como es conocido también por todos, además de lo sucedido durante el año escolar 2017-2018, en el período de vacaciones, más de 25 municipios, en más de 7 estados del país han sufrido inundaciones, dejando a miles de familias, temporalmente, con viviendas en condiciones de inhabitabilidad o en estado de pérdida, incluyendo sus alimentos, medicinas, muebles y ropa; en algunos casos, las pérdidas incluyeron cosechas, así como semillas y condiciones para retomar las siembras.

En esos municipios, hay a extensas zonas con problemas de comunicación, falta de electricidad, restricciones de medicinas, agua potable y de alimentos; además de con problemas de contaminación y sanitarios, con riesgos o con brotes de epidemias en curso (sarampión, malaria, dengue, afecciones en la piel y estomacales); y con la amenaza de ser víctimas de ataques de animales como caimanes y culebras.

En algunos casos, las inundaciones comenzaron a registrarse antes de que iniciara el período vacacional.

En todos los estados afectados, se encuentran escuelas con infraestructura inundada o que están siendo utilizadas como centros de acopio y refugios.

En el siguiente mapa, se pueden apreciar los municipios y estados con reportes de inundaciones entre el mes de julio y los primeros días de agosto.

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Revisando las fuentes oficiales, para conocer el tipo de atención han recibido los estudiantes que han sido afectados por las inundaciones y los planes de emergencia y previsión que se adelantan desde el MPPE para garantizar que, tanto los estudiantes como las escuelas puedan incorporarse al año escolar 2018-2019, a partir de la semana que viene, encontramos poca o inexistente información oficial.

En efecto, en la página del MPPE, en su sección de noticias, encontramos poquísimas referencias a la atención a la emergencia provocada por las lluvias en los estados afectados. Aunque sí encontramos información sobre otras iniciativas desarrolladas en algunos de esos estados, como la realización del Plan Agosto de Escuelas Abiertas en algunas de sus escuelas.

Tampoco encontramos datos que indicaran cambios importantes en los proyectos instrumentados durante el período vacacional, para atender los problemas ocasionados por las inundaciones, a pesar de ser evidente la necesidad de llevar a cabo acciones de emergencia, con miras al cercano inicio del año escolar.

En el caso del Estado Amazonas, que es uno de los más afectados por las inundaciones, encontramos que específicamente, con relación a la atención a las condiciones de la infraestructura educativa, en una nota de prensa del 29 de junio, se anunciaba que, desde las instancias responsables del mantenimiento de la infraestructura escolar, se proyectaba atender 65 escuelas con el programa “Una Gota de Amor Para Mi Escuela”.

Esa cifra, de acuerdo a los últimos datos oficiales disponibles -que son los del año escolar 2014-2015, contenidos en la última Memoria y Cuenta publicada-, corresponde al 15% del total de escuelas que había en ese estado en ese año escolar; que equivalen al 15,6% de las escuelas oficiales y al 45,5% de las escuelas que dependen directamente del MPPE.

De acuerdo a las mencionadas cifras, en el Estado Amazonas, había, en el año escolar 2014-2015, 434 escuelas, de las cuales 418 eran de dependencia oficial, 143 de dependencia nacional (directamente del MPPE), 271 estadales, 4 municipales y 16 escuelas privadas.

Eso indica que, con el programa con el que oficialmente se atiende el mantenimiento menor de las escuelas en el sistema educativo, estaba programado atender menos del 50% de las escuelas que dependen directamente del MPPE, en esa entidad.

Posteriormente, el 3 de septiembre, se reportó que se había terminado el mantenimiento solamente en 16 de esas escuelas y que continuaba en ejecución en 7 escuelas más. Las escuelas atendidas hasta ese momento, eran todas, de acuerdo a la información publicada, del Municipio Atures, que es el municipio con mayor población del estado.

Eso significa que, de las 65 escuelas proyectadas, se logró culminar, hasta el 3 de septiembre, solamente el 24,6% y estaba en ejecución un 10,8% más, lo que daría como resultado que, de las 65 solamente se lograron atender el 35,4 % de las escuelas proyectadas; y que tomando como referencia las cifras del año escolar 2014-2015, citadas anteriormente, estaríamos hablando de una atención efectiva del 16,1%, de las escuelas nacionales del Estado Amazonas, incluyendo en el cálculo, las 7 escuelas que aún se encuentran en proceso de ejecución.

No obstante, esa cifra corresponde solamente a las escuelas atendidas por el programa y que estaban programadas antes de presentarse la situación ocasionada por las inundaciones.

Dada la falta de información, y como respuesta a la situación derivada de las inundaciones, es imperioso que el MPPE informe al país: ¿Cuántas de las escuelas del Estado Amazonas fueron efectivamente afectadas por las inundaciones, cuántas han sido recuperadas y cuántas fueron utilizadas y siguen funcionando como refugios y centros de acopio? ¿Cómo se programa atender a los estudiantes de las escuelas afectadas o utilizadas como refugios y centros de acopio, a partir del próximo lunes, 17 de septiembre?

Es necesario que el MPPE suministre al país, la misma información para todos los municipios de todos los estados con zonas afectadas por inundaciones.

También, es importante que el MPPE informe al país: ¿cómo ha sido la atención hasta ahora a los niños y jóvenes de todos los municipios afectados en cuando a las limitaciones de alimentación, las restricciones de agua potable, la falta de medicamentos, los brotes de enfermedades y las pérdidas de viviendas y bienes?; ¿cómo será la atención y el acompañamiento a los niños, niñas y jóvenes que no estén en condiciones de regresar a la escuela?; ¿qué estrategias se utilizarán para facilitar su reincorporación?, ¿qué estrategias y planes concretos se instrumentarán para facilitar y garantizar la asistencia de los docentes a las escuela? tomando en consideración, para todos los miembros de la comunidad educativa, los casos en los que perdieron sus viviendas, o perdieron sus bienes, en los que se han enfermado o en los que son víctimas de traumas por las condiciones de privación y de pésima calidad en la que se desarrollan sus vidas producto de las inundaciones.

¿Qué debería haber hecho el MPPE durante agosto y la primera quincena de septiembre?

Frente a esa situación descrita en las secciones anteriores que incluye tanto los efectos de la crisis nacional en la vida de los miembros de las comunidades educativas, y en el funcionamiento del sistema educativo, como los problemas estructurales del sistema; así como las consecuencias de las inundaciones en una parte del territorio nacional, que se puede catalogar como parte de la emergencia humanitaria compleja registrada en Venezuela, se esperaría que el Estado, a través del ente rector del sistema educativo y apoyándose de todos los organismos competentes, hubiera empleado el mes de agosto y la primera quincena de septiembre, para realizar un diagnóstico exhaustivo de la situación, escuela por escuela, que permitiera saber en qué condiciones está el sistema educativo, en cuanto a:

1. Condiciones reales de la infraestructura escolar, más allá del “embellecimiento” de algunos espacios y del mantenimiento menor de otros, con un estudio especial de las condiciones de la infraestructura en las zonas con inundaciones.

2. Condiciones de la dotación de recursos pedagógicos, de equipos y suministros para el funcionamiento de la escuela, así como de los equipos, mobiliario y utensilios para la alimentación escolar.

3. Funcionamiento real de los servicios de agua potable y de electricidad en las escuelas, así como los servicios de comunicaciones, incluyendo la conexión a internet. Tomando en consideración la localización de escuelas en las zonas en las que se han registrado fallas recurrentes, que se han incrementado en los últimos meses, o en las zonas en las que las fallas se derivaron de las inundaciones, y para los que, además, no existen planes de restauración cercana.

4. El estado real de la planta docente, que indique cuántos profesionales de la educación, con certificación y formación adecuada se mantienen en el sistema, cuántos suplentes y personal no calificado para ejercer dicha función ha sido incorporado a las escuelas y cuántos serán necesarios para garantizar que todas las secciones, años y grados, tengan un docente a cargo.

5. También se debió hacer una evaluación de la asistencia de docentes y estudiantes, el año escolar pasado, que permitiera tener una real dimensión del problema de inasistencias recurrentes, las causas más frecuentes, así como, sus efectos sobre la planificación docente y la disminución del tiempo escolar efectivo.

6. De igual manera, se pudo aprovechar este tiempo para hacer una primera aproximación a la identificación de los efectos psicológicos de la crisis en docentes y estudiantes, que permitiera, en un primer momento, identificar zonas y escuelas en las que se deberá prestar mayor atención para detectar y atender casos en el próximo año escolar.

7. De forma complementaria y para desarrollar planes de restauración de los aprendizajes perdidos, en el caso de los estudiantes, así como para desarrollar programas específicos de formación docente, se debió aprovechar este mes y medio, para diseñar dos evaluaciones estandarizadas y aplicadas en todas las escuelas del país.

  • Una evaluación estandarizada de los aprendizajes alcanzados por cada uno de los estudiantes de educación básica, tomando como referente lo que debió aprender para obtener la certificación que se le otorgó el año escolar pasado y que lo promovió al grado y año que cursará a partir del 17 de septiembre, para los estudiantes de primaria, y del 1 de octubre, para los estudiantes de bachillerato; que permita saber con qué base real cuenta para el inicio de su formación este próximo año escolar.
  • Una evaluación de conocimiento de lo que le corresponde enseñar y de competencias pedagógicas, que tiene actualmente cada profesor y maestro.

Con los resultados de ese diagnóstico, el MPPE podría diseñar programas para:

1. Apoyar a docentes y estudiantes para que puedan asistir regularmente a las escuelas, minimizando los efectos de las limitaciones económicas y los problemas de transporte.

2. Acompañar profesionalmente a las personas, sin formación docente, que estarán cumpliendo esa función en las escuelas en próximo año escolar.

3. Reforzar los programas de mejoramiento profesional de los docentes en ejercicio, enfocando la oferta a las necesidades específicas detectadas en la evaluación estandarizada.

4. Regularizar la prestación del servicio y mejorar la calidad nutricional del Sistema de Alimentación Escolar.

5. Promover y acompañar la reinserción de los estudiantes que se vieron en la obligación de abandonar sus estudios.

6. Desarrollar planes especiales para la formación de los estudiantes que, por razones de fuerza mayor, no puedan reincorporarse a las escuelas, pero puedan acceder a la educación en otras modalidades.

7. Desarrollar programas de atención específicamente diseñados para dar respuesta y atender a toda la población que se encuentra en zonas afectadas por las inundaciones, de acuerdo a las peculiaridades que se tengan en cada caso.

8. Acompañar y formar a los docentes en la atención y el apoyo a los estudiantes que experimentan angustia y traumas psicológicos, producto de los diversos impactos de la crisis en sus vidas.

9. Ampliar y completar los esfuerzos que se están comenzando a hacer para mejorar la seguridad en las escuelas, pero incluyendo también la atención a los problemas ocasionados por la penetración del microtráfico de drogas y las bandas delincuenciales a las escuelas.

10. Generar estrategias de reorganización del horario escolar, para que no se disminuya el tiempo de aprendizaje, por los problemas relacionados con las fallas en los servicios básicos y para compensar las horas perdidas con horas complementarias en otros días y horarios.

11. Establecer una estrategia dirigida a revertir los impactos negativos de los problemas experimentados el año escolar pasado, especialmente para la restauración de los aprendizajes que no se lograron, por los problemas estructurales del sistema educativo, y por los efectos de la crisis en la vida de las familias y las escuelas.

Es menester recordar que es obligación del Estado, la garantía del derecho a la educación, por lo que se espera que en momentos de dificultades como los que se están experimentando en Venezuela, dificultades que pueden catalogarse como emergencia humanitaria compleja, la acción del Estado no se remita a anunciar el inicio del año y esperar que la “mística” de las comunidades educativas puedan resolver los problemas y garantizar el funcionamiento de las escuelas, sino que asumiendo su obligación, diseñe los programas necesarios para atender la situación y garantizar efectivamente el funcionamiento óptimo de las escuelas, así como que se alcancen los aprendizajes esperados; y en un caso como el que nos ocupa, apoyar a las familias, docentes y estudiantes, para que puedan superar las dificultades e incorporarse efectivamente a la dinámica escolar.

 

¡Así van las cuentas: perdidos 6 días de clase! En #Venezuela #QueremosClases


En la publicación anterior, reseñamos que, hasta la fecha, se han perdido 11 días de clases en las escuelas. De ellos, 6 días se perdieron en el marco de la política de ahorro energético adelantada por el Ejecutivo Nacional a través de 3 decretos. En la siguiente infografía te presentamos los decretos con la información asociada:

6diasdeclase

 

Es importante resaltar que, al momento de promulgar el Decreto 2.303, el ejecutivo anunció la suspensión de las clases los días 29 de abril y 6 de mayo. Sin embargo, el artículo 1 del decreto, establece la duración del “régimen especial” desde el 27/04, hasta el próximo viernes 13/05:

“Artículo 1 °. Se establece un régimen especial de días No Laborables, de carácter transitorio, a ser aplicado a partir del día miércoles 27 de abril de 2016, y hasta el viernes 13 de mayo de 2016, como consecuencia de los efectos negativos del fenómeno El Niño sobre los niveles de disponibilidad del volumen de agua almacenada en la Represa de Gurí, que sirve a la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, en el estado Bolívar (…)”

La duración establecida en el decreto, más lo afirmado en el último párrafo del mismo artículo 1 del decreto:

“La declaratoria efectuada en el presente artículo podrá ser extendida por el plazo que se estime necesario, hasta tanto se regularice la capacidad de generación de energía y se disipen los riesgos de ser afectada la prestación oportuna y eficiente del servicio eléctrico en todo el territorio nacional.”

hace que muchas comunidades educativas rechacen:

  1. La potencial suspensión de clases el viernes 13 de mayo.
  2. La potencial extensión del plazo establecido en el decreto, específicamente, la extensión de la suspensión de clases los viernes hasta que “se regularice la capacidad de generación de energía y se disipen los riesgos de ser afectada la prestación oportuna y eficiente del servicio eléctrico en todo el territorio nacional.”
  3. La falta de información oportuna por parte del Ministerio de Educación sobre las medidas del ejecutivo, en el marco de la crisis eléctrica, que afectarán a las escuelas.
  4. La ausencia de información sistematizada sobre la pérdida de horas y días de clases, escuela por escuela, producto de la suspensión parcial o total de la jornada por apagones y por la inclusión de las escuelas en los cortes por racionamiento en bloques, establecidos Corpoelec. (Consideramos que dicha sistematización debe incluir también, las pérdidas de clases por inseguridad -robo de equipos, materiales y alimentos del PAE, en las escuelas- y por falta de agua).
  5. La ausencia de un plan integral que permita recuperar el tiempo perdido, restableciendo el pleno ejercicio del derecho a la educación y garantizando que la educación sea efectivamente de calidad.

Ante la incertidumbre que produce la falta de información oportuna por parte del Ministerio, la amenaza de la extensión de las medidas del ejecutivo que afectarán la actividad de las escuelas y el calendario escolar, y las reiterada violación al derecho a la educación y la restricción al derecho que los padres y las familias tienen para ejercer su deberes, es imperativo que:

  1. Se modifique el Decreto 2.203 de 26 de abril de 2016, excluyendo al sector educativo, público y privado, del sub-sistema de Educación Básica.
  2. El Ministerio de Educación elabore y presente al país, un balance de la situación que contenga un inventario del tiempo de clases perdido, escuela por escuela, que esté acompañado de un ajuste en el calendario escolar para recuperarlo.
  3. Un plan de acción para garantizar que no se pierda ni una hora más de clase desde este momento, hasta que termine el año escolar en ninguna escuela del país.
  4. Una revisión del diseño de los bloques de racionamiento, para evitar los impactos secundarios en las actividades que, desde las casas, acompañan la preparación para la asistencia a la escuela y la formación.

¡En #Venezuela #QueremosClases!

 

 

En #Venezuela queremos #ClasesMañana


Como el país sabe, el 26 de abril en la noche, el ejecutivo anunció al país que, como parte del plan de ahorro energético, cuya extensión se concretaba mediante el Decreto 2.294, se incluía la suspensión de dos viernes de clases en todas las escuelas del sub-sistema de Educación Básica: el pasado viernes 29 de abril y mañana 6 de mayo.

En el post pasado, mencionamos las razones por las que, esa medida, es considerada una violación al derecho a la educación de nuestros niños y jóvenes. Si quieren ver los detalles, pueden hacerlo en el siguiente enlace: La suspensión de clases viola el Derecho a la Educación.

Ante una medida como la anunciada, las reacciones de padres, gremios docentes y gremios de educación privada, así como las de otras organizaciones educativas y defensoras de los derechos humanos, no se hicieron esperar. La solicitud en la que la mayoría coincide, es en la modificación del Decreto 2.294 para excluir a las escuelas y garantizar que no se pierda ni un día de clase más.

Si recordamos el calendario escolar, hasta la fecha, se han perdido 11 días de clases:

5 días, 1, 2, 3, 4 y 7 de diciembre, por elecciones.
3 días, 21, 22 y 23 de marzo, adicionales a los feriados de Semana Santa.
3 días, 18 y 29 de abril, más 6 de mayo, declarados no laborales por ahorro energético.

En total, son 11 días considerados como días de clases en el calendario inicial. De ellos, en sólo 2 se justificaría la suspensión, de acuerdo a los días que son realmente necesarios para la realización de los procesos electorales.

Pero además, no entran en esas cuentas, los días de clases que han sido suspendidos, a lo largo del año escolar, por las razones citadas en el post anterior y que se han convertido en hechos recurrentes en las escuelas a nivel nacional: a) inseguridad en el país, ha tenido como consecuencia el robo de equipos, materiales y alimentos del PAE, en las escuelas y en algunos casos, asaltos en momentos de actividades escolares; b) suspensión parcial o total de la jornada por falta de agua; c) suspensión parcial o total de la jornada por apagones; y d) inclusión de las escuelas en los cortes por racionamiento que, dado su pésimo diseño, incluye cortes inesperados fuera del cronograma señalado por Corpoelec.

Como también dijimos en el post pasado, esta situación amerita, atención integral e inmediata del Estado, por lo que seguimos esperando del Ministerio:

  1. Un balance de la situación, un inventario del tiempo de clases perdido, que esté acompañado de un ajuste en el calendario escolar para recuperarlo.
  2. Un plan de acción para garantizar que no se pierda ni una hora más de clase desde este momento, hasta que termine el año escolar en ninguna escuela del país.
  3. Una revisión del diseño de los bloques de racionamiento, para evitar los impactos secundarios en las actividades que, desde las casas, acompañan la preparación para la asistencia a la escuela y la formación.

En su lugar, el ente rector ha ratificado la medida y sus voceros han insistido en que la misma no altera la “calidad escolar”. En el siguiente enlace pueden leer las primeras declaraciones del Ministro: Ministro de Educación: Medida de suspensión de clases los viernes no altera la calidad escolar.

Pero, como mencionamos al inicio, esta medida no cuenta con el acuerdo de actores y organizaciones del sector educativo. A continuación presentamos las posiciones sobre la medida, expresadas públicamente por diversas organizaciones, recogidas, en estos días.

ONG del sector educativo y defensoras de los derechos humanos

Un total de 26 organizaciones, gremiales y de investigación del sector educativo y organizaciones defensoras de derechos humanos, suscribieron la siguiente posición, en un esfuerzo coordinado por FENASOPADRES:

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Adicionalmente, encontramos la posición de Padres Organizados (que fue presentada con anticipación a la iniciativa anterior, que este movimiento suscribe) y una iniciativa de Sociedades de Padres de alrededor de la 11 planteles privados.

La posición de Padres Organizados

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La iniciativa de las Sociedades de Padres de alrededor de 11 planteles privados

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Hasta el momento sabemos que la carta, acompañada por las firmas de los padres de los planteles, fue entregada el día martes 3 de mayo, ante autoridades de la Zona Educativa del Estado Miranda y que éstos ofrecieron hacerla llegar al Ministerio. Se espera una respuesta oficial, en los próximos días. Si

 

Los gremios docentes

Como pudieron apreciar en el documento presentado por las 26 ONG, estaban incluidos algunos gremios docentes. Además de ellos, encontramos unas declaraciones a los medios, de voceros de la Federación Venezolana de Maestros. Las declaraciones las podrán leer en los siguientes enlaces:

Orlando Alzuru: Suspensión de clases afecta la calidad educativa

Docentes en desacuerdo con suspender clases los viernes

Los gremios de educación privada

Tanto ANDIEP, como CAVEP, expresaron a través de comunicaciones oficiales su posición sobre la medida. A continuación podrán leer la posición de ambos gremios:

La posición de CAVEP

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La posición de ANDIEP

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Todas las organizaciones coinciden en la importancia de garantizar cada día de clases y la necesidad de no perder ni un día más. Para ello, la mayoría exhorta al ejecutivo a modificar el decreto y reinstalar las clases mañana viernes 6 de mayo.

Esperamos que el Ministerio de respuesta a todas estas organizaciones y asuma su rol como garante del derecho a la educación en Venezuela, lo que para él, como ente rector, se traduce en la obligación, entre otras cosas, de no se suspendan clases en las escuelas.

Es por ello que le decimos:

¡Ministro, en #Venezuela queremos #ClasesMañana!

La suspensión de clases viola el Derecho a la Educación


Anoche, con este tuit, el Ministro de Educación, anunció al país la suspensión de clases en las escuelas los próximos 2 viernes, como parte del “plan” de ahorro energético que el gobierno nacional está instrumentando.

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Y en la cuenta oficial del Ministerio, este fue uno de los tuits publicados:

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Podríamos discutir largamente, las causas de la crisis energética que afecta al país en este momento: falta de planificación, mantenimiento, ampliación del sistema, incluyendo los embalses, ausencia de medidas preventivas y educativas para construir una cultura de uso energético más racional y ausencia de planes de conservación ambiental para cuidar nuestros ecosistemas, entre otras. Podríamos hablar de tiempos, porque hace varios lustros que el tema del cambio climático entró en la agenda mundial y el fenómeno de El Niño no comenzó ayer. Si lo hiciéramos concluiríamos que la falta de previsión y la improvisación es la que nos hizo llegar a este punto y no podemos escudarnos en el fenómeno del Niño para justificar la crisis energética y las medidas tomadas.

La improvisación y falta de previsión se quiere resolver a última hora con racionamiento y una campaña en la que, desde el punto de vista del gobierno, usando la etiqueta #ElNiñoNoEsJuego, pareciera insinuar que quién no se toma la situación en serio, es la población.

Entre sus mensajes, el Ministro también afirmó que “esta medida es necesaria para el uso racional de la energía eléctrica, por lo que desde el sector educativo debemos cumplir con disciplina”, por lo que queremos preguntar al Ministro ¿la disciplina se aplica sólo a la suspensión de actividades y no a la obligación que tiene el Estado de garantizar el derecho a una educación de calidad para todos?

Le recordamos al Ministro que los derechos de los niños tienen prioridad absoluta, de acuerdo a las convenciones internacionales suscritas por Venezuela y tal como está recogido en nuestra legislación, comenzando por la LOPNA.

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El principio de prioridad absoluta implica diseñar una estrategia, dentro del “plan” de racionamiento del gobierno, que permita garantizar, como prioridad, entre otros, el derecho a la educación de los niños y jóvenes.

¿Cómo afecta esta medida el derecho a la educación de nuestros niños?

El decretar dos días menos de clase disminuye los días establecidos en el calendario escolar para el aprendizaje. Son dos días en los que la planificación diseñada por los docentes, no se podrá llevar a cabo y en los que se interrumpe el proceso de enseñanza que viene desarrollándose en las aulas y fuera de ellas.

Una interrupción en el calendario, no puede tomarse a la ligera porque afecta la calidad del proceso que se desarrolla en las aulas. La educación es una labor altamente planificada, y aunque toda planificación es dinámica y flexible, su flexibilidad y dinámica no puede usarse como excusa para cubrir imprevistos que pueden actuar en contra de la calidad de aprendizaje. De hecho, para que la planificación educativa funcione, tiene que desarrollarse con ciertas condiciones.

Ilustremos con un ejemplo: si las clases se suspenden un día entre semana, se pierde la continuidad de las actividades tal como estaban planificadas, por lo que el docente, tiene que modificar su plan de trabajo, tomando tiempo, destinado a otras actividades, para comenzar la jornada siguiente retomando el hilo de lo trabajado y garantizar que los aprendizajes se están desarrollando de manera óptima para todos y cada uno de los estudiantes (hay que recordar que cada estudiante es diferente porque tiene necesidades y formas de aprendizaje peculiares y el docente debe tratar de responder a todas ellas).

Si la suspensión es, como en este caso, el viernes, con lo que se amplía el lapso entre una clase y la siguiente, las actividades para retomar el hilo, también se tienen que reajustar en detrimento del tiempo que estaba planificado para las que correspondía desarrollar el lunes, si no se hubiese dado la suspensión.

Pero además, las actividades que estaban previstas para el día de la suspensión hay que reprogramarlas y rediseñarlas y si no se amplía el tiempo de clase al día o se añade un día al calendario, por cada día perdido, el docente se verá obligado a eliminar actividades para que el tiempo alcance.

Esos detalles, parecen irrelevantes para el Ministerio, son invisibles para el país, pero afectan de hecho la calidad de la educación y de los aprendizajes de nuestros niños y jóvenes.

¿Cómo se ha afectado el derecho a la educación, por la suspensión de clases, hasta ahora?

Si hacemos un recuento rápido sobre lo que hemos vivido durante este año escolar, encontramos que algunas situaciones que venían experimentando nuestras escuelas, se han hecho recurrentes y este año escolar, han incrementado. Citemos las siguientes:

  1. Desde hace años, hemos visto como la inseguridad en el país, ha tenido como consecuencia el robo de equipos, materiales y alimentos del PAE, en las escuelas. Ya no tenemos reportes esporádicos de escuelas robadas en períodos vacacionales, sino que en cualquier momento del año escolar podemos leer que se robaron el tanque del agua de una escuela, las computadoras y los alimentos. Muchos de esos robos, aunque no quede registro de ello, tienen como consecuencia la suspensión de parte de las actividades escolares y dependiendo de la magnitud, de parte de la jornada de clase o de la jornada completa, por imposibilidad de desarrollar las actividades educativas con las condiciones adecuadas.
  2. También desde hace años, muchos más en algunas regiones del país, el agua falta con frecuencia en las escuelas, por lo que se suspende parcial o totalmente la jornada. (Debemos recordar que hay regiones del país en las que la provisión de agua es muy poco regular, que a veces pasan una semana o más sin agua corriente y en muchos casos, no tienen ni la infraestructura ni los recursos, para surtir a la escuela con camiones).
  3. Desde que se incrementaron los problemas con el sistema eléctrico, también hemos visto como en muchas escuelas se han tenido que suspender clases por apagones. Eso sucede con mayor frecuencia en algunas regiones del país que en otras y en algunas zonas de las ciudades y poblados.
  4. Con el plan de racionamiento, la suspensión de clases afectó a las escuelas aún cuando deberían estar excluidas. En efecto, el pésimo “diseño” del sistema eléctrico y la falta de zonificación en el entramado del cableado, impidió, por una parte, excluir a las escuelas de los cortes por racionamiento, y por la otra, tuvo como consecuencia que en muchas zonas los cortes se hicieran en los bloques que no correspondía. Esto último debido a la falta de información de los técnicos de CORPOELEC sobre la distribución del cableado.

Por los reportes que nos han llegado, sabemos que las aquí citadas, son situaciones recurrentes y extendidas a lo largo y ancho del país, pero lamentablemente, las condiciones en las que se dan y la falta de información oficial, hace que sea imposible contabilizar con precisión la cantidad de escuelas afectadas, especificando la cantidad de días y horas de clase perdidas.

Como se trata de situaciones no planificadas o imprevistos, consecuencia de una mala planificación como en el punto 4, las familias, las escuelas y los docentes, no cuentan con el tiempo para tomar previsiones y minimizar el impacto en la calidad del proceso educativo, o para compensar con ampliación de actividades o con el diseño de actividades complementarias, las interrupciones en el calendario.

Estas situaciones también parecen irrelevantes para el Ministerio y son invisibles para el país, aunque no para las familias y docentes que tienen que vivirlas con frecuencia. Las interrupciones en el calendario y las suspensiones no previstas de clase, como en el caso anterior, afectan de hecho la calidad de la educación y de los aprendizajes de nuestros niños y jóvenes y no pueden ser ni invisibles para el país, ni irrelevantes para el ente a quién corresponde la obligación de garantizar el derecho a la educación en Venezuela.

De forma complementaria, es importante hacer mención a una situación que, ya no por la suspensión o interrupción de clases, afecta la calidad de la educación de nuestros niños y jóvenes y por tanto, la realización del derecho a la educación. Se trata del diseño de los bloques de racionamiento que incluyen horarios que son vitales para la realización de derecho a la educación: el bloque de 4 am a 8 am, que es el que las familias necesitan para acompañar a los niños y jóvenes en su preparación para asistir a las escuelas; y el bloque de la tarde, que es cuando los estudiantes llegan a sus casas y tienen que investigar y realizar actividades de aprendizaje complementarias a las realizadas en el aula.

Al respecto, le preguntamos al Ministro: ¿cómo estudian nuestro niños y jóvenes sin luz en sus casas? ¿cómo hace un docente para decidir y planificar qué día asigna tareas o investigación para la casa, en un grupo de unos 30 niños o jóvenes que viven en zonas con horarios de racionamiento diferentes?

Y ante la ausencia de información oficial, también queremos preguntarle al Ministro: ¿qué pasó con el sistema de información del sistema educativo? porque es bueno, en este contexto recordar que a finales de los 90s, Venezuela contaba con un sistema de información que nos permitía conocer detalles del sistema educativo, incluyendo características de las escuelas, dotación, nómina y estudiantes, entre otras, escuela por escuela y en todo el territorio nacional. Ese sistema fue modificado progresivamente por el ministerio y a pesar de que, en los primeros años de la década pasada, se le hicieron mejoras y se puso a disposición de todos los ciudadanos en internet, como deber ser por tratarse de información pública, posteriormente, se fue reduciendo la información disponible, para terminar cerrando el acceso público en el 2010.

En ese sistema, debería poder tenerse un registro de los días sin clase y sus motivos, porque, esa es información que periódicamente se reporta desde las escuelas. Esa opacidad creciente que el Ministerio ha adoptado como política, adicional a la prohibición expresa que desde hace años le hizo a directores y docentes para que no dieran declaraciones a los medios, ni suministraran información a investigadores, impide que, en un momento como éste, la ciudadanía pueda sistematizar información sobre lo que está sucediendo y hacer la contraloría que le corresponde de acuerdo a lo establecido en el artículo 62 de la Constitución.

Finalmente, creemos que la situación que se vive en el sistema educativo, producto de la recurrencia de los factores aquí mencionados, no se resuelve con la tradicionalmente utilizada “recomendación” del Ministerio a las escuelas y docentes, de hacer “ajustes” de acuerdo a las condiciones de cada escuela y grupo de estudiantes. Creemos que se trata de una situación de una importancia y gravedad tal, que amerita atención integral e inmediata del Estado

En primer lugar, se requiere un balance de la situación, un inventario del tiempo de clases perdido, que esté acompañado de un ajuste en el calendario escolar para recuperarlo.

En segundo lugar, un plan de acción para garantizar que no se pierda ni una hora más de clase desde este momento, hasta que termine el año escolar en ninguna escuela del país.

Y en tercer lugar, una revisión del diseño de los bloques de racionamiento, para evitar los impactos secundarios en las actividades que, desde las casas, acompañan la preparación para la asistencia a la escuela y la  formación.

 

¿Y entonces ministro? #DDHH


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Eso lo dijo hoy, 1 de diciembre, a la 1 pm, a 13 horas de iniciado el período de suspensión de actividades y a 6 horas del inicio regular de la jornada educativa.

¿Y el derecho a la información oportuna? El derecho de los docentes a ser informados con tiempo para poder ajustar su planificación y el de las familias a tener información oportuna para tomar las debidas previsiones.

¿ y el derecho a la educación de los estudiantes?

Eso no pasaría si el ministro, como muestra en su twitter, en lugar de promover o alcahuetear la participación de funcionarios públicos, en ejercicio de sus cargos, en actividades de campaña electoral -reuniones de “supervisores” para la activación de puntos rojos, o el chequeo de la “maquinaria 1×10” del “sector educativo”, entre otras-, se dedicara a hacer su trabajo como ministro de educación.

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